Química

Nanotecnología para hacer más soluble un compuesto crucial para el metabolismo humano

(NC&T) Si no ha oído hablar de la CoQ10 (léase Coenzima Q10), no es la única persona. Lipshutz desea ejercer de divulgador de esta sustancia, y así corregir el gran error de la sociedad de no difundirla como se debe. Según él, la gente no sólo necesita saber qué es la CoQ10, sino también asegurarse de que la consume en cantidades suficientes.

Como la vitamina C, la CoQ10 es un compuesto vital para nuestra supervivencia. Es una coenzima que nuestro organismo produce en 21 pasos, y está en cada célula. Esto la diferencia de una vitamina, como por ejemplo la C, que no es producida por el cuerpo. Según Lipshutz, la razón del desconocimiento popular de esta sustancia, frente a la veneración que se le profesa a la vitamina C, es que no existe un Linus Pauling para la CoQ10.

Pauling, ganador de un Premio Nobel, fue el mentor del uso de la vitamina C, extendiendo en la sociedad la noción de que es vital tomar esa vitamina en cantidades suficientes. La CoQ10 aún no está en esa categoría de concienciación pública.

Aunque el cuerpo produce su propia CoQ10, esa producción decrece con la edad. La naturaleza nos dio, a través de 2.500 millones de años de evolución, una cierta cantidad de compuestos antienvejecimiento y "cazadores" de los tóxicos radicales libres, que nos ayudan a sobrevivir de modo natural, en promedio, hasta los 40 años, una edad que gracias a la ciencia médica ha crecido muchísimo.

Coenzima Q10
Bruce Lipshutz. (Foto: UCSB)
Un gran porcentaje del cuerpo está formado por agua, pero también están las porciones lipófilas de nuestras células que constituyen la parte no acuosa. En algún punto de nuestra evolución, la vitamina C, que es un antioxidante hidrosoluble, era producida por el metabolismo (técnicamente sería la "coenzima C"). Sin embargo, surgió una mutación que cambió la situación, impidiendo que ahora nuestro organismo la produzca.

En cambio, la evolución no llevó a una mutación comparable para la CoQ10.

Si no obtenemos vitamina C, las consecuencias son graves. Es esencial para varios procesos celulares. El escorbuto, producido por su carencia, provoca la muerte en cuestión de uno o dos meses, por deterioro celular.

Por otra parte, la CoQ10, principalmente ubicada en las mitocondrias de nuestras células, es esencial para la respiración celular y la producción de ATP. No viviríamos ni 30 minutos sin ella. De modo que es igual o más importante que la vitamina C. "¿Pero quién le está enseñando esto a nuestra población que envejece? Nadie", señala Lipshutz.

En los últimos años, la preparación y comercialización de suplementos dietéticos de CoQ10 ha comenzado a despegar. Además de Japón, que ha venido siendo el productor principal en el mundo, ahora se le ha sumado China.

Pero la forma física en que se suelen presentar los preparados de CoQ10 sólo permite al metabolismo absorber entre un 10 y un 15 por ciento de la vital coenzima. Por otra parte, el hecho de que la CoQ10 sea insoluble en agua, también restringe mucho las formas de presentación.

Lipshutz, sin embargo, ha abierto una nueva vía de investigación que ya ha dado resultados espectaculares. Valiéndose de la nanotecnología, concretamente de nanocontenedores, ha ideado un método de química "verde" que permite utilizar agua pura a temperatura ambiente. El sistema, además, podría ser aplicado a una amplia gama de suplementos dietéticos, incluyendo ácidos grasos omega-3, carotenoides y resveratrol.




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