Química

Posible manera nueva y revolucionaria de purificar agua para beber

(NC&T) En una serie de experimentos para probar la viabilidad del concepto, unos ingenieros de la Universidad Duke han demostrado que fragmentos cortos de material genético pueden unirse con éxito a una porción compatible de un gen en un hongo comúnmente hallado en el agua, y hacer que éste deje de actuar.

Si se logra perfeccionar esta estrategia, los investigadores creen que podría servir como base para un dispositivo que ayudaría a resolver el problema de la disponibilidad de agua potable fiable en los países del Tercer Mundo, que a menudo no disponen de instalaciones potabilizadoras.

Esta tecnología relativamente nueva, conocida como interferencia por ARN (iARN), hace uso de hebras cortas de material genético, que son compatibles o "encajan" (como una llave en su cerradura) con un determinado fragmento de gen en el objetivo. Cuando estas hebras penetran en una célula y se unen al fragmento correspondiente, pueden inhibir o bloquear la acción del gen que ha sido seleccionado como objetivo. Esta estrategia es empleada de manera creciente como herramienta en la investigación biomédica, pero no había sido utilizada con anterioridad en cuestiones medioambientales.

"Los patógenos, ya sean bacterias o virus, representan una de las mayores amenazas para el agua potable en los países desarrollados y en vías de desarrollo", enfatiza Sara Morey, del laboratorio de Claudia Gunsch, profesora de ingeniería civil en la Escuela Pratt de Ingeniería de la Universidad Duke. "Nuestros datos demuestran que podemos detener la acción de un gen específico en un hongo que contamina el agua, lo que nos hace creer que la iARN es prometedora como herramienta para el silenciamiento de genes en el control de la proliferación de bacterias y virus transportados por el agua".

Purificar agua para beber
Sara Morey, y Claudia Gunsch. (Foto: Duke U.)
Además de ayudar a resolver los asuntos relacionados con el problema del agua potable en los países subdesarrollados, esta nueva estrategia podría también contribuir a solucionar algunos de los inconvenientes asociados con el agua potable tratada en las naciones más desarrolladas. Los métodos comúnmente empleados para tratar el agua (la cloración y la exposición a la luz ultravioleta) pueden ser caros de aplicar y los resultados del tratamiento en sí mismo pueden afectar al sabor y al olor del agua.




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