El 55% del carbono de la Amazonía, en peligro por la explotación de las zonas protegidas

La tala ilegal, la minería, las represas y los proyectos agrícolas ponen en peligro las reservas de carbono en territorios indígenas y áreas protegidas de la Amazonía según un estudio presentado en la Conferencia sobre Cambio Climático de las Naciones Unidas (COP20), celebrado esta semana en Lima (Perú). En estos territorios se encuentra un 55% del total de carbono de la región. 

El trabajo Carbono en los bosques de la Amazonía: El poco reconocido papel de los territorios indígenas y las áreas naturales protegidas, será publicado en la revista Carbon Management y ha sido elaborado en colaboración entre científicos, indígenas, organismos amazónicos y expertos en políticas públicas.

Para los expertos, la protección del carbono es crucial para la estabilidad del clima global

Los investigadores afirman que la cantidad de carbono contenido en esta zona es mayor que la de los bosques tropicales, incluyendo Indonesia y la República Democrática del Congo. Añaden que la protección del carbono de este territorio “es crucial para la estabilidad del clima global y para la identidad cultural de los pobladores del bosque y la salud de los ecosistemas que habitan”.

Alrededor del 20% de los bosques tropicales de la Amazonía se encuentran amenazados por la extracción legal e ilegal de madera, la construcción de nuevas carreteras y represas y la expansión de la agricultura comercial y de las industrias minera y petrolera.

Para Edwin Vásquez, coautor y presidente de COICA, la Coordinadora de las Organizaciones Indígenas de la Cuenca Amazónica “estas presiones se han exacerbado en países donde los gobiernos no respetan los derechos territoriales indígenas”.

«El reconocimiento internacional y la inversión en territorios indígenas y áreas protegidas son esenciales para seguir contribuyendo a mantener la estabilidad global del clima», señala Richard Chase Smith, integrante del Instituto del Bien Común de Perú.

“Allí donde los derechos son fuertes, los bosques están en pie” afirma Edwin Vásquez.

Para los autores del estudio, los gobiernos tienen la clave a corto plazo para mantener la estabilidad de la atmósfera y los servicios ambientales y sociales que proveen los bosques amazónicos: adoptar políticas que aseguren la integridad ecológica de los territorios indígenas y las áreas naturales protegidas.

«La solución es reconocer los derechos de los pueblos indígenas y proteger las áreas naturales protegidas frente a intereses privados», expresó el experto en políticas sobre bosques tropicales Steve Schwartzman, del Fondo de Defensa Ambiental (EDF). “Allí donde los derechos son fuertes, los bosques están en pie” añade Vásquez.

La Amazonía comprende 2.344 territorios indígenas y 610 áreas naturales protegidas, distribuidas en nueve países. Estos territorios están formados por zonas denomindas «áreas excepcionales» en diversidad biológica, cultural y lingüística que “son consideradas la piedra angular para la conservación amazónica. Actúan como barreras sociales y naturales al avance de la frontera agrícola y los incendios forestales sobre todo en países como Brasil, con un alto índice de incendios forestales” apuntan los investigadores. 

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