Un estudio de la Universidad de Barcelona ha descubierto que en la península Ibérica hay un mínimo de diez especies de planarias terrestres exóticas que son originarias de Australia, Nueva Zelanda, Asia y América del Sur. En el trabajo, publicado en la revista PeerJ, ha participado también el Natural History Museum de Reino Unido.

Las planarias terrestres son gusanos planos del filum Platyhelminthes y se encuentran por todo el mundo. Desde hace tiempo, algunas especies de planarias de latitudes tropicales –de mayor tamaño y con colores más vivos que las autóctonas– han sido introducidas en Europa y América del Norte.

Estas planarias tropicales son un riesgo potencial para la fauna de invertebrados del suelo, las planarias terrestres nativas y para algunas especies de vertebrados con las mismas necesidades alimenticias, en especial, pájaros y pequeños mamíferos.  

Tal como indican los autores, «la invasión de planarias exóticas puede causar importantes pérdidas económicas en la agricultura y daños a los ecosistemas naturales. En concreto, la planaria Arthurdendyus triangulatus, originaria de Nueva Zelanda y ahora muy frecuente en Escocia, se nutre de las poblaciones de lombrices de tierra y, como consecuencia, altera las condiciones de los ecosistemas naturales y agrícolas: oxigenación pobre de los suelos, drenaje inadecuado , inundaciones en cultivos agrícolas, etc». 

Diez especies

Hasta el 2007, en la península Ibérica sólo se había detectado la presencia de la planaria tropical Bipalium kewense, originaria del Sudeste asiático y descrita a partir de ejemplares encontrados en los Kew Gardens en Londres. Desde entonces, sólo se han identificado cuatro especies más en territorio peninsular. 

Habría que controlar el comercio de plantas y tener cuidado en el tratamiento de los hábitats restaurados, alertan los científicos

El nuevo trabajo del equipo de la UB, que tiene como primera autora Marta Álvarez Presas, alerta de la presencia de un mínimo de diez especies de planarias potencialmente invasoras en diferentes regiones del territorio peninsular. Mediante análisis moleculares y morfológicos, e infiriendo las relaciones filogenéticas con especies procedentes de sus lugares de origen, el equipo ha determinado cuáles son las especies exóticas que se han encontrado en diferentes lugares como jardines, viveros, centros de jardinería y áreas recientemente restauradas. 

En el caso de la llanura invasora Caenoplana coerulea, originaria de Australia y con una elevada capacidad de dispersión, el equipo de la UB ha empleado sistemas de información geográfica (SIG) y modelización de nichos ecológicos para estudiar su distribución potencial en la península Ibérica y el riesgo de su introducción en áreas naturales.

Jardines y viveros

Según  los investigadores, «todo indica que Caenoplana coerulea está en fase de naturalización en las áreas restauradas que hemos estudiado. El comercio internacional de plantas es el vehículo de entrada de estos animales. Muchos centros de jardinería están actuando como reservorios, en algunos de los visitados hemos detectado hasta seis especies diferentes». 

Los autores apuntan que los trabajos de restauración de hábitats, que en la mayoría de casos incluyen la plantación de especies vegetales procedentes de viveros en lugares tales como los taludes de carreteras, han facilitado la introducción de Caenoplana coerulea cerca de los bosques naturales y campos agrícolas.

Esto puede representar un peligro para la fauna autóctona y la producción agrícola. «Sería importante tomar medidas en el comercio de plantas y tener especial cuidado en el tratamiento de los hábitats restaurados» alertan los expertos de la UB.

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