Este año, la Fundación Lilly premia el trabajo de Amparo Cano, centrado en el estudio de los mecanismos moleculares de la progresión tumoral y las metástasis, y de Jesús San Miguel, por su labor en el campo de la hematología y, más concretamente, en el de las hemopatías malignas y en el mieloma múltiple.

Estos premios en investigación biomédica, que celebran su XIII Edición, están dotados con una cuantía de 40.000 euros cada uno y reconocen las trayectorias  de los científicos en investigación preclínica y clínica.

Cano, investigadora en el Instituto de Investigaciones Biomédicas ‘Alberto Sols’ (Madrid), ha sido la galardonada en la categoría preclínica. “Me gustaría que este reconocimiento pudiera servir para apoyar a la gente joven que tiene un laboratorio, gente excelente y buenísima, con un futuro comprometido por la situación de crisis actual. El manifiesto por la ciencia dice que sin ciencia no hay futuro y yo lo suscribo cien por cien”, explica a Sinc.

Esta científica ha dedicado dos décadas a estudiar los mecanismos moleculares que intervienen en la metástasis. Sus investigaciones se han centrado en la implicación de la E-cadherina, una proteína implicada en la progresión de los carcinomas, tumores que provienen del epitelio y son sólidos –se trata de un 80% del total de tumores–.

“La cadherina E mantiene las células unidas entre sí,  yo lo llamo el corchete celular. Cuando empieza el proceso de invasión de las células tumorales, esta molécula se pierde y las células se separan de manera que pueden moverse”, cuenta Cano.

«LOXL2 podría ser una nueva diana para tratamientos específicos contra la metástasis de cáncer de mama de tipo basal», según Cano

Según explica la experta, su grupo de investigación junto con el de Angela Nieto, del Instituto de Neurociencias de Alicante, fue uno de los primeros en caracterizar represores de la cadherina, elementos que favorecen el proceso de invasión tumoral.

Aunque se hayan identificado estos represores, “no siempre es fácil buscar un tratamiento ya que los procesos celulares no son estáticos y cambian según la situación”, indica la premiada.

Después de caracterizar estos factores, el grupo de Cano descubrió una molécula llamada LOXL2. Esta se encarga de potenciar los factores represores de las cadherinas durante las invasiones metastáticas.

“Al estudiarla en carcinomas de laringe, hemos visto que su expresión a altos niveles es un nuevo marcador pronóstico para este tipo de cáncer”, subraya la científica.

Por otro lado, tiene un papel importante en el carcinoma de mama. En ratones, cuando se expresa en cantidades elevadas, define un grupo de cáncer de mama llamado basal. “Esto tiene relevancia porque estos tumores no tienen un buen pronóstico ni un tratamiento específico. Y LOXL2 podría ser una nueva diana para intentar buscar tratamientos específicos que bloqueen la metástasis de este tipo de tumor”, según Cano.

Jesús San Miguel, premiado en clínica

Amparo Cano cuenta en rueda de prensa que su investigación empieza en la biología básica de laboratorio y, a veces, se traslada a los patólogos. Por su parte, el trabajo de Jesús San Miguel, director de Medicina Clínica y Traslacional en la Universidad de Navarra Universidad de Navarra, comienza en los pacientes de mieloma múltiple.

“Nosotros intentamos dar respuestas a las preguntas de los pacientes. En el laboratorio estudiamos cuáles son los mecanismos por los que algunas células tumorales no responden al tratamiento; pero también intentamos ver por qué hay células que al principio responden y luego se vuelven resistentes”, explica a Sinc San Miguel.

Además, el equipo de este investigador ha trabajado en la optimización de técnicas que permitan detectar la enfermedad mínima residual tras la terapia, aquella que no se detecta mediante técnicas convencionales.

La media de supervivencia en el mieloma múltiple se ha duplicado en la última década

Otro gran campo en el que participa San Miguel es el terapéutico. “Aquí quiero mencionar al Grupo Cooperativo Español de Mieloma, que hace que en más de cien hospitales españoles los pacientes tengan acceso a las mejores técnicas diagnósticas y tratamientos”, sostiene el doctor.

Junto con la Universidad de Salamanca y la Universidad de Navarra, este experto estudia nuevos fármacos candidatos a ser aptos para los pacientes. “A través de ensayos clínicos de fase I y II, tratamos de ver si estos nuevos fármacos pueden tener un papel en los pacientes con mieloma y con qué terapias actuarían mejorar”, señala.

La media de supervivencia de esta enfermedad se ha duplicado en la última década. “Empezamos a hablar de que, probablemente, algunos grupos de pacientes estén curados. Y empezamos a soñar con extender estos resultados a los demás grupos de pacientes”, concluye San Miguel.

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