Las campañas de vacunación han reducido un 27% las muertes por fiebre amarilla

Un estudio liderado por investigadores del Imperial College de Londres (Reino Unido) en colaboración con la Organización Mundial de la Salud (OMS) estima que la fiebre amarilla, una enfermedad viral que afecta a las regiones tropicales de África y América Central y del Sur, se cobró la vida de 78.000 personas en África en 2013.

Sin embargo, este trabajo, que ha sido publicado en la revista PLOS Medicine, revela, además, que las campañas masivas de vacunación que se han llevado a cabo recientemente han reducido la carga de esta patología en un 27% el año pasado.

“La mayoría de las personas infectadas desarrollan pocos o ningún síntoma y se recuperan por sí solas. Sin embargo, una de cada ocho empeorará por hemorragias severas e ictericia, y la mitad de las que presentan síntomas graves ellas morirá”, explica a Sinc Tina Garske, una de las autoras del estudio y científica en el Imperial College de Londres.

La investigación está financiada por el Consejo de Investigación Médica del Reino Unido, la Fundación Bill y Melinda Gates, y el Séptimo Programa Marco de la Unión Europea.

Los expertos reconocen que no hay un tratamiento específico para los pacientes que desarrollan los síntomas más graves de esta enfermedad. Por esa razón la prevención es la mejor de las estrategias contra las muertes que causa la fiebre amarilla.

No hay un tratamiento específico para los pacientes que desarrollan los síntomas más graves de esta enfermedad

“En el estudio estimamos el impacto de la campaña de vacunación. Para ello recopilamos un conjunto de datos sobre su cobertura que representaba bien la situación de la región africana; y, además, reconstruimos un hipotético escenario en el que estas campañas no se hubieran implementado”, señala Garske.

Así se obtuvieron dos resultados. Los casos severos de la enfermedad variaban de entre 51.000 y 380.000 y en el caso de las muertes, entre 19.000 y 180.000. “Como era de esperar, el número de infecciones, casos y muertes era mucho menor en el escenario real que en el hipotético, en el que omitíamos las campañas de vacunación”, añade.

Durante la investigación se usaron nuevos métodos estadísticos para tasar la envergadura de esta patología. Para ello se recabaron datos sobre referencias de brotes de la enfermedad, de encuestas serológicas y de datos medioambientales.

A pesar de esto, los investigadores encontraron problemas a la hora de identificar los casos. “Cuando la enfermedad está en la fase leve se desarrollan unos síntomas muy inespecíficos. Incluso cuando la fiebre amarilla empeora se puede confundir con la malaria o la hepatitis. Por lo tanto, para hacer un diagnóstico más preciso es crucial analizar las muestras de sangre en un laboratorio, un contexto difícil de encontrar en las regiones donde afecta más la fiebre amarilla”, indica la científica.

Sin embargo, este estudio proporciona las estimaciones actuales más fiables que se conocen sobre la fiebre amarilla y el impacto de las campañas de vacunación en África. Además los autores subrayan que este trabajo ya ha sido influyente.

Financiación

En 2005, fue impulsada por la OMS y Unicef la Iniciativa Fiebre Amarilla, que ha sido un pilar básico en la implementación de las recientes campañas de vacunación.

El estudio proporciona las estimaciones más fiables sobre la fiebre amarilla y el impacto de las campañas de vacunación en África

”En parte, gracias a nuestros resultados, a finales de 2013 la junta de la Alianza Global para la Vacunación y la Inmunización (GAVI, por sus siglas en inglés) decidió dotar de una ayuda adicional para las campañas de vacunación de la fiebre amarilla, dirigida a 144 millones de personas en toda la región endémica de África”, sostienen.

Además, la GAVI y la OMS han tenido un papel importante en el apoyo a los ministerios de salud para diseñar estas estrategias.

Para los expertos, el impacto de pasadas y futuras campañas de vacunación evitará gran parte de los casos de fiebre amarilla en los próximos años. “Para mantener la cobertura a un nivel alto, es importante vacunar a los más pequeños de forma rutinaria, ya que la inmunización infantil es clave para reducir el impacto de la fiebre amarilla en el futuro”, concluye Garske.

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