Un grupo de investigadores de la Universidad de Sevilla ha publicado un estudio sobre una obra inacabada de Isaac Newton, Historia Ecclesiastica, que puede leerse por primera vez. El texto, escrito en latín e identificado por el autor del trabajo, pone de manifiesto el pensamiento heterodoxo de Newton y su interpretación del Apocalipsis y la historia de la Iglesia antigua. La publicación se encuadra en un proyecto de investigación del Consejo Superior de Investigaciones Científicas.

La obra destaca por su capacidad para deshacer ideas preconcebidas sobre cómo se construyen la ciencia y la religión

Historia Ecclesiastica es la obra escrita en latín por Isaac Newton (1642-1727) más extensa identificada hasta la fecha, sólo por detrás de sus célebres Principia (1687). En ella se aprecia el heterodoxo pensamiento de su autor sobre interpretación del Apocalipsis e historia de la Iglesia antigua: Newton entendía esta última como la historia de una corrupción dogmática y política (cifrada en la profesión de una Trinidad idolátrica), cuya profecía se encontraba en las Escrituras. 

El autor de la edición ha restituido el texto a partir de tres manuscritos de la colección Yahuda de la Biblioteca Nacional de Israel (Jerusalén), la principal colección de manuscritos teológicos newtonianos.

El conjunto de textos, no publicado en vida del autor debido en gran parte al daño que le habría acarreado el conocimiento público de su «herejía», fue subastado en Londres en julio de 1936 y se encuentra en la actualidad repartido en una treintena de bibliotecas del Reino Unido, los Estados Unidos, Israel y Suiza

“No se trataba, como es más habitual, de restituir un texto a partir de una serie de copias conservadas, sino que en este caso tenemos directamente el original del autor en un confuso estado de borrador y repartido en unidades físicas dispersas –explica Pablo Toribio, autor del libro e investigador de la Universidad de Sevilla–. Así que, en definitiva, se trataba en buena medida de resolver un puzle”.

Esta investigación revela a un Newton que no tiene nada que ver con la imagen de pulcritud matemática con la que por lo común se representa. El lector descubrirá al Newton que corrige una y otra vez en su afán por encontrar las palabras exactas para describir, en un tono de fiscal implacable, por qué el cristianismo se corrompió en el siglo IV, o de qué modo entendía un antiguo hereje la relación entre Cristo y Dios Padre. Para el no especialista, según afirma su autor, esto resultará como mínimo paradójico.

Historia Ecclesiastica destaca también por su capacidad para deshacer ideas preconcebidas sobre qué hace a un genio, sobre cómo se construyen la ciencia y la religión, la ortodoxia y la heterodoxia.

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