Un gen no codificante podría mediar en la supresión del cáncer

Un trabajo desarrollado en el Centro de Investigación Médica Aplicada (CIMA) de la Universidad de Navarra identifica PINT, un gen no codificante que podría mediar en la supresión del cáncer. Los resultados se han publicado en la revista Genome Biology.

Hasta hace poco se pensaba que los genes no codificantes no tenían ninguna función, por lo que formaban parte de la llamada ‘basura genómica’

Solo el 20% del genoma humano contiene genes que codifican proteínas. El resto está compuesto por ARNs largos no codificantes, o lncARNs, y hasta hace poco se pensaba que no tenían ninguna función, por lo que formaban parte de la llamada ‘basura genómica’. “Sin embargo, gracias a las nuevas técnicas genómicas estamos comprobando que regulan procesos celulares muy importantes y que están alterados en el cáncer”, explica Oskar Marín, primer autor del trabajo.

Desde hace más de 30 años, se sabe que la proteína p53 tiene un papel esencial en la protección de nuestro organismo frente al cáncer. De hecho, es conocida como ‘el guardián del genoma’. Sin embargo, a pesar de su intenso estudio todavía no se entienden bien los mecanismos por los que actúa.

La investigación se llevó a cabo en células de ratón, pero el grupo también encontró una versión humana del gen

“El estudio demuestra que la proteína p53 induce la expresión de un lncRNA, denominado PINT, que altera la configuración del epigenoma de la célula (alteraciones químicas que rodean sus moléculas del ADN) y produce cambios en la proliferación y supervivencia celulares”, sostiene.

La investigación se llevó a cabo en células de ratón, pero el grupo también encontró una versión humana de PINT, igualmente controlada por p53.

“Vimos que la sobreexpresión de PINT inhibe la proliferación de células de tumores primarios de colon. Más aún, encontramos que los niveles de PINT están alterados en los pacientes de esta enfermedad, lo que representa la primera conexión entre la vía de p53 y la regulación epigenética mediada por un lncARN, dando a estos ARNs un posible valor como dianas terapéuticas”, sugiere Maite Huarte, directora del estudio.

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