Los incendios forestales en Galicia están erosionando la parte más fértil del suelo

El Consejo Superior de Investigaciones Científicas (CSIC) ha cuantificado y analizado en un completo estudio realizado en Galicia durante los cinco últimos años los sedimentos erosionados en suelos afectados por incendios forestales de baja intensidad, lo que ha permitido observar que, si bien la cantidad de elementos erosionados no es muy alta, el empobrecimiento del suelo es notable, puesto que se pierde la parte más fértil.

El análisis lo realizó el Grupo de Bioquímica y Calidad de Suelos del Instituto de Investigaciones Agrobiológicas de Galicia (IIAG-CSIC) con la colaboración del Centro de Investigaciones Forestales de Lourizán (Xunta de Galicia) y se enmarca en las investigaciones que realiza el CSIC en Galicia desde hace más 25 años para, a través del conocimiento científico, minimizar el impacto de los incendios forestales sobre el suelo. Fue, asimismo, una de las acciones del proyecto “Protección de suelos forestales quemados mediante técnicas de rehabilitación”, financiado por la Xunta de Galicia y el Ministerio.

“Los incendios forestales, además de destruir los bosques, provocan importantes alteraciones en el suelo al acelerar los procesos de degradación. Está comprobado que afectan a las propiedades físicas, químicas y biológicas del suelo, y se había evaluado su impacto en los macronutrientes (nitrógeno, calcio o magnesio), pero apenas en los micronutrientes (manganeso, cobre y zinc). Esta cuestión es clave, porque estamos ante sustancias generalmente presentes en pequeñas cantidades pero esenciales para el desarrollo de las plantas y, por tanto, para la recuperación de los suelos y la vegetación tras un incendio forestal”, explica Serafín González Prieto, investigador científico del CSIC.

La investigación: acciones y resultados alcanzados

Los científicos realizaron en 2008 quemas experimentales de intensidad baja en 12 parcelas situadas en el Monte Cabalar (A Estrada, Pontevedra), de las que extrajeron muestras de suelo y recogieron los sedimentos erosionados para estudiarlo.

Por una parte, cuantificaron y analizaron en los laboratorios del IIAG (Santiago de Compostela) con diversos métodos científicos los elementos del suelo erosionados.

«Los incendios forestales empobrecen notablemente la calidad de los suelos, lo que constituye un verdadero problema al ser un recurso no renovable a escala temporal humana»

“Se trata de un importante aspecto raramente abordado hasta la fecha y cuyos resultados son preocupantes.  Aunque la cantidad de sedimentos erosionados no es muy alta, sí observamos que lo que se está erosionando es la parte más fértil del suelo, es decir, la más rica en nutrientes. Por tanto, podemos afirmar que los incendios forestales empobrecen notablemente la calidad de los suelos, lo que constituye un verdadero problema al ser un recurso no renovable a escala temporal humana y fundamental para la fauna y la flora”, destaca Serafín González Prieto.

Por otra parte, y también en los laboratorios del IIAG, realizaron durante un año un seguimiento de 20 propiedades químicas del suelo, entre las que se encontraban tanto macronutrientes como micronutrientes, cuyos valores determinan su índice de calidad.

En cuanto al impacto en los macronutrientes, observaron que las pérdidas por erosión son relevantes para nitrógeno, calcio, fósforo y magnesio, mientras que entre los micronutrientes son importantes para molibdeno, manganeso y zinc.  

“Los niveles de micronutrientes como zinc y cobre, que pueden ser tóxicos en cantidades elevadas, son muy altos en los sedimentos tras un incendio forestal, lo que puede contaminar las zonas donde se depositen (márgenes fluviales, embalses o rías). Los del manganeso, otro micronutriente, se mantienen elevados en el suelo durante más de un año, lo que puede plantear problemas al poder interferir con la absorción de hierro por las plantas”, advierte González. 

También quisieron comprobar si la aplicación de la paja o la siembra de herbáceas, dos técnicas de recuperación que están empezando a emplearse en Galicia a pequeña escala, contribuyen a la protección y recuperación del suelo tras el incendio forestal.

“En todos los casos las pérdidas por erosión se reducen con la aplicación de cualquiera de las dos técnicas, pero, sobre todo, si el suelo se cubre con paja.  Según nuestros cálculos, con este método la reducción ronda el 90%. No tiene, además, el inconveniente de la siembra de herbáceas, que en ocasiones introduce especies invasoras y resulta poco efectiva si se producen intensas precipitaciones tras el incendio. Por tanto, la adición de paja sería, en estos momentos, la mejor opción, para reducir la erosión y las pérdidas de nutrientes en el suelo tras un incendio y alcanzar una gestión sostenible de los ecosistemas forestales afectados por quemas”, concluyen.

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