Por cada artículo científico firmado por una mujer como autora principal, hay dos liderados por hombres

Un grupo de investigadores de instituciones de Canadá y Estados Unidos ha llevado a cabo un análisis bibliométrico que pone en evidencia las desigualdades de género en ciencia.

“A nuestro juicio, la magnitud de este estudio proporciona evidencia empírica sobre un desequilibrio evidente en el ámbito de la producción científica en todo el mundo”, indica R. Cassidy Sugimoto, investigador de la Universidad de Bloomington (Indiana, EE UU), y uno de los autores del trabajo, que él mismo comenta esta semana en Nature.

Para elaborar el estudio, los investigadores analizaron 5,4 millones de documentos de investigación y artículos de revisión con 27,3 millones de autores entre 2008 y 2012, indexados en la web de Thomson Reuters.

Tras el análisis, encontraron que las mujeres representan globalmente menos del 30% de las autorías compartidas, mientras que en los hombres este índice alcanza el 70%. Por cada artículo en el que una mujer figura como primera autora, hay casi dos trabajos (1,93) con un firmante principal masculino. Estas diferencias se acentúan en Sudamérica y Europa del este. 

“Menos del 6% de los países representados en la Web of Science se acercan a lograr la paridad de género en términos de artículos publicados”, señala Sugimoto.

El estudio ha analizado 5,4 millones de artículos de investigación indexados en la web de Thomson Reuters

Menos citas

Los investigadores también constataron que en los países más productivos en materia científica, los artículos en los que las mujeres aparecen como autoras destacadas reciben menos citas que aquellos con hombres en una posición equivalente. Y esta situación de desventaja de la citación se ve acentuada por el hecho de que las publicaciones de las mujeres son más locales que las de sus colegas masculinos.

Según Sugimoto, la edad también juega un papel muy importante en las diferencias de género en la producción científica, la colaboración y el impacto. “Después de todo, la  antigüedad, la posición en la autoría, la colaboración y la citación son variables muy relacionadas entre sí”, subraya.

Por eso los autores urgen a que los datos obtenidos en su estudio sirvan como una llamada a la acción para combatir la desigualdad de género en ciencia.

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