Un programa nutricional basado en dieta mediterránea y ejercicio previene el riesgo de enfermedad cardiovascular

Investigadores del Departamento de Medicina de la Universidad de Córdoba han desarrollado un programa específico de dieta y actividad física destinado a prevenir el riesgo de padecer enfermedades cardiovasculares en pacientes con síndrome metabólico.

Estas patologías, según la Organización Mundial de la Salud (OMS), están asociadas al aumento de factores como la hipertensión, la obesidad o el colesterol.Los expertos se han basado en el papel protagonista del endotelio vascular, revestimiento interior de las arterias encargado de mantener estables los valores normales de la presión arterial.

El equipo investigador ha demostrado que un programa nutricional basado en dieta mediterránea y actividad física de intensidad moderada contribuye a prevenir el desarrollo de enfermedades cardiovasculares en personas con síndrome metabólico, al reducir los factores de riesgo que están asociados a su aparición.

La combinación hizo que los pacientes mejoraran el estado de salud de su endotelio vascular y la presión arterial bajara un 15%

“Esta combinación hizo que los pacientes mejoraran el estado de salud de su endotelio vascular y la presión arterial bajara un 15%. Igualmente, observamos que este modelo produjo un descenso en el nivel de colesterol de un 10% y de peso corporal un 9%, una mayor capacidad de resistencia al ejercicio físico y también una mejor calidad de vida (20%)”, explica Francisco Fuentes, investigador de la Universidad de Córdoba.

El programa, que ha tenido una duración de tres años, se basó en el estudio y comparación de dos grupos de participantes. Por un lado, aquellos que siguieron solo dieta mediterránea y, por otro, el grupo de personas que añadieron a ésta la práctica de actividad física regular.

“Cada paciente estuvo tres meses en cada grupo y solo uno de ellos recibió el programa completo de entrenamiento semanal y un plan nutricional basado en alimentación mediterránea. De hecho, para valorar este último, empleamos diferentes cuestionarios de frecuencia de consumo de alimentos y de dietas”, sostiene Fuentes.

El modelo produjo un descenso en el nivel de colesterol de un 10%, y de peso corporal un 9%

Y añade: “De esta forma, en la evaluación y comparación final registramos tanto el nivel de actividad física como los hábitos nutricionales de todos los participantes en la investigación”.

Un mensaje social

Este programa contribuyó de forma general a la mejora del estado de salud de aquellas personas que participaron en el estudio. “Esta investigación tiene una aplicación directa en todas aquellas personas que padecen síndrome metabólico en particular y para el resto de la población en general. Llevar una dieta sana como la dieta mediterránea y hacer ejercicio físico diario supone un incremento en la salud de nuestras arterias y con ello, además de reducir el riesgo de enfermar, también estamos mejorando nuestra calidad de vida”, apunta.

El estudio ha permitido al equipo de trabajo abrir nuevas líneas de investigación con el objetivo de estudiar si este modelo de intervención basado en dieta y ejercicio modifica de forma beneficiosa o no la expresión de los genes involucrados en el síndrome metabólico. “El siguiente paso es valorar si el programa es efectivo desde el punto de vista genético y también tratar de encontrar su vinculación con el estrés oxidativo, el cual está relacionado con el inicio de las repuestas inflamatorias de las arterias en los procesos que conducen a la aparición de enfermedades cardiovasculares”, concluye el investigador.

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