El clima local altera la eficacia de los insecticidas contra la malaria

Un estudio publicado en PLoS Pathogens, dirigido por Krijn Paaijmans, investigador de investigación de ISGlobal, pone el acento en el incremento de la eficacia de las herramientas químicas en la lucha contra el mosquito de la malaria.

El control actual de los vectores de la malaria se basa casi exclusivamente en eliminar los mosquitos adultos con insecticidas químicos. Aunque las mosquiteras tratadas con insecticidas (MTI), las tratadas con insecticidas de larga duración (MILD) y los aerosoles residuales interiores (IRS) tienen mucho éxito en la reducción de la incidencia y la mortalidad, se teme un incremento de la resistencia de los mosquitos a los insecticidas y un resurgimiento de la malaria.

Para mitigar los efectos de la resistencia, sigue siendo una prioridad la investigación para el desarrollo de nuevos insecticidas y formulaciones para emplearlas en mosquiteras e IRS. En este estudio, los investigadores sostienen que, para aumentar la eficacia de los productos químicos disponibles, es necesario tener en cuenta las condiciones microclimáticas relevantes en los que se implementan estas herramientas.

Los insecticidas utilizados en salud pública matan a los mosquitos, que son el vector de transmisión de la malaria, al interferir con su sistema nervioso

Paaijmans explica que “la idea subyacente es simple: los insecticidas utilizados en salud pública matan a los mosquitos, que son el vector de transmisión de la malaria, al interferir con su sistema nervioso. No obstante, la actividad metabólica del mosquito, implicado en la degradación de los insecticidas, y la sensibilidad del sistema nervioso en sí son altamente dependientes de la temperatura. Por lo tanto, la temperatura del ambiente tiene el potencial de afectar a la toxicidad de una sustancia química”.

Temperatura local y rendimiento del insecticida

Aunque se reconoce la temperatura como un factor importante en el control de plagas insecticidas en los sistemas de cultivo, el Plan de la Organización Mundial de la Salud de Evaluación de Plaguicidas (WHOPES, en inglés) recomienda que los compuestos y productos para mosquitos en fase I de los ensayos se prueben a 25-27°C.

“Pero las condiciones por la noche, cuando los mosquitos de malaria son activos, son a menudo mucho más frías”, argumenta Paaijmans. “Al probar el rendimiento del insecticida bajo condiciones estándar de laboratorio, existe la posibilidad de eliminar compuestos en la fase de pruebas que pueden funcionar muy bien en condiciones de campo. Por otra lado, sin información sobre su acción a diferentes temperaturas, es posible implementar productos químicos menos eficiente de lo esperado en condiciones reales de campo”.

Katey Glunt, del Centro de Enfermedades Infecciosas Dinámicas y el Departamento de Biología de la Universidad Estatal de Pennsylvania, añade que “los productos químicos para controlar los vectores se aplican normalmente a concentraciones destinadas a abrumar la variación en su susceptibilidad. Sin embargo, la evidencia del campo muestra que la capacidad de las mosquiteras o IRS para eliminar los mosquitos puede disminuir rápidamente tras su despliegue”.

Dengue, leishmaniasis y enfermedad de Chagas

Para mantener un control efectivo durante el mayor tiempo posible entre aplicaciones, “es importante tener en cuenta la efectividad de los insecticidas en un entorno local determinado. La temperatura, por ejemplo, influye en la toxicidad de algunos insecticidas, pero es menos importante para otros. Es necesario realizar más pruebas con el fin de entender cómo las herramientas actuales se ven afectados por las condiciones locales”, indica.

Los autores tratan temas similares para la detección de resistencia a insecticidas y para el desarrollo de trampas. “Los productos químicos son herramientas poderosas para el control de la malaria y otras enfermedades transmitidas por vectores, como el dengue, la leishmaniasis y la enfermedad de Chagas. Sin embargo, para aumentar la eficacia de las herramientas químicas para el control de vectores, debe tenerse en cuenta el coeficiente de temperatura de los productos químicos desde el principio de la prueba”, concluye el investigador principal.
 

Referencia bibliográfica:

KD Glunt, JI Blanford & KP Paaijmans. “Chemicals, climate and control: Increasing the effectiveness of malaria vector control tools by considering relevant temperatures. PLoS Pathogens”. DOI: 10.1371/journal.ppat.1003602

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