Dos proyectos tratan de mejorar los sistemas de frenado de la alta velocidad europea

La Unión Europea puso en marcha el año pasado dos proyectos con los que se pretende mejorar los sistemas de seguridad, señalización y frenado en las líneas de alta velocidad del sistema unificado europeo.

Ambas iniciativas, que comenzaron el pasado año, están lideradas por el centro tecnológico CEIT-Ik4 de San Sebastián y finalizarán en 2015, señala esta institución.

El primero de estos proyectos, denominado ECUC (Eddy-Current Brake Compatibility), cuenta con un presupuesto de 3,2 millones de euros y su finalidad es la mejora de la actual tecnología de frenado y su interoperabilidad de cara a su futura aplicación en las líneas de alta velocidad del sistema unificado europeo, explica el centro tecnológico.

Para ello, CEIT-Ik4, en colaboración con ocho socios, procedentes del ámbito de la investigación, la universidad y sector ferroviario europeo, está diseñando un modelo multidisciplinar, con aplicación electromagnética, mecánica y térmica, que permita estudiar y reproducir los casos extremos más representativos, “de cara a evitar las eventualidades inesperadas que afectan a la seguridad”, añaden estas fuentes.

Ambas iniciativas cuentan con una financiación conjunta cercana a los siete millones de euros y finalizarán en 2015

Modelo de frenado

El centro tecnológico está trabajando en dos líneas de investigación. Por un lado, ingenieros eléctricos y electrónicos estudian el fenómeno de acoplo electromagnético y las interferencias que produce y los ingenieros mecánicos, de la integración de dicho modelo de frenado en las tres componentes principales (infraestructura, freno y señalización).

“De esta manera, al término del proyecto se podrán definir las especificaciones técnicas de fabricación de los equipamientos implicados en el proyecto, y se mejorarán los límites de los estándares de certificación”, explican en CEIT-Ik4.

Según el centro, la segunda iniciativa, llamada EATS (Advanced Testing and Smart Train Positioning System), también arrancó el pasado año, con una duración prevista es de tres años.

Su finalidad es mejorar los actuales métodos de control que se emplean para el posicionamiento de los trenes, entre otros avances, y su presupuesto es de cuatro millones de euros, concluye esta institución.

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