Describen cómo la proteína AddAB recorre el ADN para su reparación

Produciéndose cerca de 10.000 alteraciones diarias en el genoma de cada célula, el trabajo que hacen proteínas reparadoras del ADN como las que estudia en su laboratorio del Centro Nacional de Biotecnología del CSIC el grupo dirigido por el biofísico Fernando Moreno-Herrero es tremendamente importante.

Junto a bioquímicos de la Universidad de Bristol, investigadores del Centro Nacional de Biotecnología del CSIC han publicado en la revista PNAS el mecanismo de exploración o escaneo que utiliza la proteína AddAB en el proceso de reparación de un corte de la doble hélice de ADN.

Reparar los daños es esencial ya que su acumulación puede acabar provocando la muerte celular o degenerar en una célula cancerígena

Como explica Moreno-Herrero, reparar los daños es esencial ya que su acumulación puede acabar provocando «la muerte celular o incluso degenerar en una célula cancerígena».

Con anterioridad, el grupo del CNB había demostrado que para que la proteína AddAB recorriera el cromosoma separando las dos hebras necesita estar unida a unas secuencias del genoma llamadas Chi. Ahora además, utilizando la técnica de pinzas magnéticas, han sido capaces de estudiar molécula a molécula cómo recorre el ADN, a qué velocidad y hasta las pausas que hacen. Sus resultados muestran que las características de la translocación a lo largo del ADN dependen del contenido en citosina y guanina y de la presencia de las secuencias Chi.

Desde el CNB, la investigadora postdoctoral Carolina Carrasco apunta que en su estudio han podido ver que cuando la proteína encuentra una verdadera secuencia Chi, realiza una pausa en esta posición después de la cual reinicia nuevamente su trayectoria. «Y es que cuando AddAB se encuentra con secuencias parecidas a Chi, también se detiene en un intento fallido de reconocer estas pseudo-Chi, siendo la duración de las pausas en estos casos menores».

Basándose en la capacidad de dicha proteína de reconocer específicamente las secuencias Chi, los investigadores han propuesto un modelo mecánico para explicar el origen de ambas pausas. La forma de la pausa y el aparente cambio de velocidad después de la misma actúan cómo un filtro selectivo cuando se encuentra ante una secuencia Chi genuina.

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