El esqueleto hallado en un aparcamiento en Leicester corresponde al rey Ricardo III de Inglaterra

Ricardo III de Inglaterra tan solo reinó dos años (de 1483 a 1485), pero su paso por el trono ha dado lugar a numerosas leyendas sobre su carácter despiadado. El propio William Shakespeare lo presenta como un tirano que asesina a dos príncipes en la Torre de Londres –los hijos del rey Eduardo V de Inglaterra, en lo que entonces era un palacio real–  en la obra que lleva su nombre.

En agosto de 2012, investigadores de la Universidad de Leicester (Inglaterra) encontraron un esqueleto en el lugar donde Richard III fue enterrado después de su muerte, la iglesia de la hermandad franciscana de los Grey Friars, cuyos restos actualmente se encuentra sepultados bajo un aparcamiento.

El monarca fue el último de la dinastía de la Casa de Plantagenet y el último rey británico que murió en combate, en la batalla de Bosworth, la última de la Guerra de las Dos Rosas (1455-1485) que enfrentó a los partidarios de la Casa de Lancaster y los de la Casa de York y que dio lugar a la dinastía de los Tudor. La leyenda aseguraba que, tras la disolución de los monasterios en Inglaterra, su cuerpo había sido arrojado al río Soar.

Hoy, un equipo de científicos de la misma universidad ha confirmado que los resultados de los análisis de ADN demuestran que el esqueleto encontrado pertenece al monarca.

«La conclusión académica de la Universidad de Leicester es que, más allá de una duda razonable, el individuo exhumado en Grey Friars en septiembre de 2012 es Ricardo III, el último rey Plantagenet de Inglaterra», declaró Richard Buckley, arqueólogo que encabeza la investigación, esta mañana en rueda de prensa.

Muestras de ADN y signos de batalla

El esqueleto encontrado en Grey Friars está casi completo, tan solo le faltan ambos pies, un hueso inferior de la pierna (peroné izquierdo) y algunos pequeños huesos de la mano y dientes.

No se encontraron pruebas de un ataúd, ni de ropa u objetos en la tumba, a excepción de la existencia de un sudario, que se habría podrido hace tiempo. El cadáver tenía además, una curiosa anomalía es la posición de las manos, ya que se encontraban cruzadas sobre la cadera derecha. “Esto es inusual en los entierros ingleses de este período y podría indicar que tenía las muñecas atadas, pero no es posible probar esto mas allá de la duda”, apuntan los investigadores. Jo Appleby, profesor de Bioarqueología Humana en la Escuela de Arqueología e Historia Antigua de la Universidad de Leicester, dirigió la exhumación de los restos el pasado año.

El esqueleto mostraba, asimismo, evidencias de lo que se cree que es escoliosis y traumas de la batalla –signos que apuntaban que podían ser los restos del monarca medieval–.  

Después de la excavación, los huesos fueron limpiados cuidadosamente y lo arqueólogos tuvieron acceso al material genético del monarca, al tomar muestras de un descendiente directo de la hermana del rey, el canadiense Michael Ibsen.

Según los resultados presentados hoy, tras el análisis del ADN extraído de la dentadura y el fémur del cadáver, los restos pertenecen al monarca que será sepultado en la catedral de Leicester.

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