Los consumidores de cocaína son más sensibles a las emociones negativas

Investigadores de la Universidad CEU Cardenal Herrera de Valencia han liderado un trabajo que analiza cómo la dependencia de la cocaína se asocia a un pronunciado aumento de las emociones negativas, que persiste aunque se abandone el consumo de esta sustancia.

Para los autores, la identificación de las áreas cerebrales afectadas en este proceso resulta de gran ayuda para tratar a aquellas personas que intentan abandonar el consumo.

Identificar las áreas cerebrales afectadas en este proceso resulta de gran ayuda para tratar a aquellas personas que intentan abandonar el consumo

Mediante técnicas de resonancia magnética funcional (fMRI), determinaron las alteraciones tanto en la respuesta cerebral (regiones activadas) como en el patrón de conectividad entre distintas regiones.

El trabajo, publicado por la revista Addiction Biology, compara las reacciones cerebrales ante imágenes relacionadas con emociones negativas en un grupo de personas adictas a la cocaína que habían superado los quince días de abstinencia, y en otro grupo de personas no consumidoras de esta sustancia, todas ellas con características socio-demográficas y de edad similares y sin otro tipo de trastornos psiquiátricos.

Al comparar los dos grupos de sujetos, se observaron alteraciones en la actividad del córtex prefrontal dorsolateral y del giro frontal inferior, regiones pertenecientes a la corteza prefrontal e involucradas en el control de la conducta, así como en la  conectividad de estas regiones con otras estructuras del sistema límbico, como la amígdala o el tálamo anterior.

El estudio afirma que al comparar estos resultados con personas no consumidoras, las personas que han consumido cocaína son más sensibles a los estímulos con contenido emocional negativo y además menos capaces de controlar los estados emocionales que estos estímulos desencadenan, dificultando así el mantenimiento de los estados de abstinencia y la rehabilitación.

Depresión estrés, enfado, frustración

La mayor activación del córtex prefrontal dorsolateral en los consumidores de cocaína está asociada a la evaluación de las emociones negativas y a la depresión severa. Esta región cerebral está también vinculada el deseo de consumir drogas, con lo que aunque las personas estudiadas llevaban más de quince días sin consumir cocaína, sus evaluaciones negativas sobre las imágenes eran similares a las de una persona con el “mono”.

Las personas que habían consumido cocaína mostraron también una mayor reactividad emocional en su cerebro durante la experimentación de emociones negativas. Esto guarda relación con estudios anteriores sobre la especial sensibilidad hacia el castigo en los adictos a la cocaína, su excesiva evaluación de las emociones negativas y la relación con las áreas cerebrales relacionadas con los afectos negativos y el estrés.

Asimismo, el estudio ha permitido demostrar que los consumidores de cocaína ven reducida la actividad en áreas del cerebro relacionadas con el control cognitivo, así como la conectividad funcional entre regiones de control cognitivo (prefrontales) y regiones de procesamiento emocional (sistema límbico), hecho que puede reflejar la falta de autocontrol y de atención en estados altamente emocionales en este tipo de pacientes.

Los autores concluyen que este significativo deterioro de los sistemas que regulan las emociones contribuye a explicar fenómenos clínicos detectados entre consumidores de cocaína, como la persistencia de los afectos negativos, el mal manejo del enfado o su elevada intolerancia ante la frustración.

Según la Encuesta sobre Alcohol y Drogas, EDADES 2011-2012, presentada ayer martes por el delegado del Plan Nacional sobre Drogas, Francisco de Asís Babín, España sigue a la cabeza de la Unión Europea en el consumo de cocaína; solo superada en el ránking mundial por Argentina y Chile.

Referencia bibliográfica:

Samuel Asensio, Antonio Verdejo, Natalia Albein y Juan Verdejo, Carles Soriano y José M. Martínez. “Re-appraisal of negative emotions in cocaine dependence: dysfunctional corticolimbic activation and connectivity”. Addiction Biology.

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