El test de ADN de la bacteria de la garrapata de los ciervos en líquido sinovial no confirma la artritis de Lyme

Los pacientes con artritis persistente debida a la Enfermedad de Lyme necesitan un tratamiento con antibióticos más intensivo y si persiste, una terapia con DMARD

MADRID, 13 (EUROPA PRESS)

La prueba molecular basada en la reacción en cadena de la polimerasa (PCR, por sus siglas en inglés) para el ADN de «Borrelia burgdorferi» — una bacteria de la clase «Spirochaetes» que se transmite por picadura de una garrapata– en el líquido sinovial puede confirmar el diagnóstico de la artritis de Lyme. Sin embargo, no es un indicador fiable de infecciones de la articulación en pacientes cuya artritis resiste a la terapia con antibióticos.

Así lo indica un estudio liderado por Allen Steere, director de Investigación Clínica en la Unidad de Reumatología del Massachusetts General Hospital y la Harvard Medical School, en Boston (Estados Unidos). Sus resultados se han publicado en «Arthritis & Rheumatism», la revista del American College of Rheumatology (ACR).

La enfermedad de Lyme es causada por la bacteria «Borrelia burgdorferi», que es transmitida a los humanos por la picadura de una garrapata conocida como la garrapata de los ciervos, un parásito que habita ciertas regiones boscosas de Estados Unidos.

El característico eritema migratorio que aparece en la piel, cuya apariencia recuerda a una ventana de ojo de buey, suele ser la primera señal de infección, junto con otros síntomas, como el dolor de cabeza, la fiebre y la fatiga. Si no recibe tratamiento, aproximadamente el 60 por ciento de los pacientes desarrollarán artritis de la enfermedad de Lyme, que suele afectar a las rodillas.

Los datos de supervivencia con los que cuentan los Centro para el Control y Prevención de Enfermedades (CDC, por sus siglas en inglés) señalan que hay más de 30.000 nuevos casos de enfermedad de Lyme cada verano en Estados Unidos. El 93 por ciento de los casos se registran en Connecticut, Delaware, Massachusetts, Maryland, Minnesota, New Jersey, New York, Pennsylvania, Rhode Island y Wisconsin.

Según Steere, «en la actualidad, el uso básico para la prueba del PCR en la enfermedad de Lyme es establecer si la infección continúa activa en pacientes con artritis persistente después de que el paciente fuera tratado con antibióticos». «El objetivo del estudio fue determinar la carga y viabilidad de la «B. burgdorferi» en la piel y las articulaciones de los pacientes con Lyme», señala.

Para ello, estos investigadores emplearon técnicas de PCR para detectar el ADN de la bacteria de esta garrapata en muestras de piel de 90 pacientes diagnosticados de la enfermedad de Lyme y en muestras de tejido sinovial procedentes de 63 pacientes con artritis de Lyme, de los que 23 se mostraron sensibles a los antibióticos y 40 mostraron artritis resistente a los antibióticos. Además, los investigadores buscaron tanto el ADN bacteriano como el ARN en un subgrupo de estos pacientes.

En la mayoría de los pacientes, las lesiones de la piel del eritema migratorio –una manifestación temprana de esta enfermedad– dieron como resultado cultivos positivos y resultados PRC para el agente de la enfermedad de Lyme. De forma similar, la mayoría de las muestras de líquido sinovial de pacientes con artritis de Lyme antes de recibir tratamiento –una manifestación tardía de la enfermedad– produjo resultados positivos de PCR para el ADN de la «B. burgdorferi».

Los investigadores trataron a pacientes con artritis de Lyme utilizando antibióticos orales entre uno y dos meses. A aquellos pacientes en quienes la artritis no se resolvió, se les administraron IV antibióticos durante un mes más. Si presentaban artritis persistente a pesar de haber recibido antibióticos durante tres meses, los pacientes recibían fármacos anti-inflamatorios no esteroidales (NSAIDs) y fármacos antirreumáticos modificadores de la enfermedad (DMARDs).

Cerca del 30 por ciento de los pacientes con artritis persistente, a pesar de seguir un régimen con antibióticos durante tres meses, presentaban todavía resultados positivos de PCR durante entre cuatro y nueve meses después de comenzar a tomar antibióticos.

Sin embargo, los resultados positivos de PCR en el periodo posterior a la toma de antibióticos no se correlacionaba con la recaída o duración de la artritis. Además, las muestras de tejido sinovial obtenidas de los pacientes que experimentaron sinovectomías por artritis persistente más de un año después de la primera vez que recibieron antibióticos, en todos los casos, obtuvieron resultados negativos en el cultivo y el PCR.

Los investigadores también detectaron «B. burgdorferi» en el ARNm, un marcador de la viabilidad bacteriana, en ocho de 10 muestras de piel con eritemas migratorios, incluidas aquellas tratadas previamente con antibióticos.

Así, los autores demostraron que la bacteria en las muestras de eritema migratorio eran activas y viables, mientras que aquellas presentes en el líquido sinovial estaban casi muertas o muertas en todo momento durante la prueba.

«Nuestros resultados confirman que la detección de la bacteria que causa la enfermedad de Lyme en líquido sinovial no es un test fiable de la infección de articulaciones», concluye Steere.

El investigador recomienda tratar a los pacientes con artritis de Lyme con los antibióticos orales apropiados y, si es necesario, IV antibióticos entre dos y tres meses. «Sin embargo, los pacientes con artritis persistente pese al tratamiento con antibióticos durante este tiempo, necesitan recibir DMARD», añade.

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