MSF colabora en el ensayo clínico de una nueva prueba rápida para medir la carga viral del VIH

MADRID, 10 (EUROPA PRESS)

El prototipo de una nueva prueba para medir de forma rápida la carga viral del VIH, llamada SAMBA, está siendo evaluado actualmente en el hospital del distrito de Chiradzulu, Malaui, donde Médicos Sin Fronteras (MSF) lleva a cabo un programa de atención y tratamiento del VIH/sida, en colaboración con el Ministerio de Salud del país.

La carga viral del plasma humano refleja la actividad del VIH/sida, es decir, la multiplicación de las partículas virales (también denominadas ARN-VIH o copias) que circulan en la sangre. La medición de esta carga permite seguir la progresión de la enfermedad y es “esencial” para determinar la eficacia de los tratamientos antirretrovirales (ARV).

Se hace con una muestra de sangre simple, en la que una carga viral detectable suele indicar el inicio de la resistencia a los tratamientos ARV. Para MSF es “importante detectar muy rápido los fracasos terapéuticos para evitar una acumulación de mutaciones que haría que los tratamientos de segunda línea fueran menos efectivos”.

Según esta ONG, en países ricos, la carga viral es el “principal” indicador utilizado para controlar el estado de los pacientes con sida. En los países africanos, este análisis (que debe realizarse en laboratorios altamente especializados) es, “con mucha frecuencia, inaccesible o requiere demasiado tiempo”. Actualmente, únicamente hay dos laboratorios en todo Malaui que puedan realizar este análisis.

La Unidad de Desarrollo de Diagnósticos (DDU) de la Universidad de Cambridge fue creada en 1987 para desarrollar pruebas “innovadoras, rápidas, simples, económicas, más eficientes y adaptadas a condiciones difíciles”. Esta unidad ha desarrollado el nuevo SAMBA, que permite detectar la presencia del virus por encima de un cierto umbral.

La realización de la prueba y la interpretación de los resultados es “fácil” y no requiere los conocimientos de un técnico en biología molecular. Pero en su estado actual de desarrollo, el SAMBA requiere el uso de tres aparatos eléctricos, “lo que por ahora todavía limita su uso en un país como Malaui”.

“Aunque actualmente esta prueba sólo funciona con fuentes de corriente tradicionales, esperamos tener al final una tecnología todavía más simplificada para poder utilizarla a nivel más local, en centros de salud. Si el estudio SAMBA da buenos resultados, debería introducirse lo antes posible”, según ha concluido la patóloga clínica de MSF, Monique Gueguen.

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *