Las oscilaciones eléctricas del cerebro son claves para almacenar los recuerdos espaciales

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MADRID, 28 (EUROPA PRESS)

Biólogos de la Universidad de California (Estados Unidos) han descubierto que las oscilaciones eléctricas del cerebro, que durante mucho tiempo se creyó que desempeñaban un papel en la organización de funciones cognitivas como la memoria, son claves para que el cerebro almacene la información que permite al individuo moverse en su entorno físico. El avance se publica el 29 de abril en «Science».

Estos científicos aseguran que un tipo de neuronas denominadas células «grid» o células de red, que crean mapas del entorno externo en una parte del cerebro, requieren oscilaciones eléctricas programadas con precisión para funcionar correctamente desde otra parte del cerebro que actúa como una especie de «pacificador» neural.

El descubrimiento tiene importantes implicaciones para la comprensión de las causas subyacentes de enfermedades neurológicas como el Alzheimer y para restaurar la memoria en áreas del cerebro que son necesarias para la orientación.

Según explica el líder de este estudio, Stefan Leutgeb, profesor adjunto de Biología en la UCSD, «esta investigación es la primera que demuestra que la actividad oscilatoria tiene una función bien definida en áreas del cerebro que almacenan la memoria».

Los científicos saben desde hace mucho tiempo que, entre las primeras áreas del cerebro que se degeneran en la enfermedad de Alzheimer, llevando a la aparición de síntomas como la pérdida de memoria o la desorientación, son el hipocampo y el cortex entorrinal, estructuras importantes para la formación de la memoria. Estas dos regiones cerebrales contienen tres tipos de neuronas que contribuyen a la formación de la memoria espacial y la información espacial en recuerdos episódicos de las experiencias vitales.

Estos tres tipos de neuronas proporcionan un sistema de GPS interno al cerebro. Por ejemplo, un tipo de neurona –denominadas células de lugar o «place cells»– genera actividad eléctrica sólo cuando un animal está en cierta posición, mientras que otro tipo de neuronas –denominadas células de dirección de la cabeza o «head direction cells»– actúan como un compás.

Una tercera clase de neuronas, llamadas células de red o «grid cells», proporcionan patrones similares a redes para que el cerebro pueda almacenar recuerdos o dimensiones físicas del entorno externo. La característica más sorprendente sobre estas células es que su actividad eléctrica es distribuida a ubicaciones equidistantes en cada célula. Las células de red fueron descubiertas por científicos noruegos en ratas en 2005, pero en 2010 otros científicos de Londres detectaron grupos de células en el cortex entorrinal humano que compartían las mismas características.

El equipo de Leutgeb tenían como objetivo entender la función de las oscilaciones eléctricas en el cerebro, que son medidas de forma rutinaria para diagnosticar desórdenes neurológicos. Demostraron que las neuronas denominadas células de red en el cortex entorrinal, que crean mapas del ambiente externo, requieren oscilaciones eléctricas programadas, señales de un «pacificador» neural situado en el subcortex del cerebro, para funcionar correctamente.

«Nuestros descubrimientos representan el mayor hito en la comprensión del proceso de la memoria y pueden guiar los esfuerzos para restaurar la función de la memoria cuando las células en el cortex entorrinal están dañadas», concluye.

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