Uno de cada tres afectados por un tumor cerebral sigue vivo después de cinco años

«Tumores cerebrales: lo que nos importa a los pacientes», título de la primera jornada ASATE celebrada en Madrid

MADRID, 12 (EUROPA PRESS)

En España se diagnostican cada año unos 3.000 tumores cerebrales, generalmente en adultos jóvenes, pero gracias a los avances terapéuticos de los últimos años y al abordaje «multidisciplinar» de la enfermedad, hasta uno de cada tres afectados (en torno a un 37%) sigue vivo después de cinco años.

Así lo ha asegurado el doctor Miguel Gil, miembro de la Unidad de Neuro-Oncología del Hospital de Bellvitge de Barcelona, durante su participación en la I Jornada de la Asociación Nacional de Afectados por Tumores Cerebrales (ASATE), celebrada este martes en Madrid bajo el título «Tumores cerebrales: lo que nos importa a los pacientes».

Según este experto, la supervivencia de estos pacientes ha crecido notablemente ya que en 1990 era de un 31 por ciento (también a cinco años).

No obstante, esta patología agrupa diferentes tipos de tumores según su localización y agresividad y, algunos de ellos, como el glioblastoma, «crecen y se reproducen en pocos meses». En estos casos, la supervivencia a cinco años se reduce hasta un 15 por ciento.

Por ello, y con el objetivo de seleccionar el tratamiento más adecuado en cada caso, el oncólogo del Hospital General de Valencia Alfonso Berrocal, destaca la necesidad de «identificar cuanto antes» el tumor analizando bien los síntomas de cada paciente.

El problema, según reconoce, es que muchos son similares a los que presenta cualquier enfermedad neurológica, como los dolores de cabeza, las náuseas o los vómitos, dificultando su diagnóstico en Atención Primaria.

«Ante cualquier sintomatología neurológica que persiste durante días, es necesario realizar pruebas complementarias como un TAC o una resonancia», advierte el doctor Berrocal.

Una vez diagnósticado el tumor, y en más del 70 por ciento de los casos, el tratamiento a seguir incluye cirugía más radioterapia y quimioterapia.

«El objetivo es quitar la mayor parte del tumor afectando lo menos posible la capacidad funcional del cerebro», ha asegurado el doctor Juan Antonio Barcía, jefe de Servicio de Neurocirugía del Hospital Clínico San Carlos.

LA CANTIDAD DE TUMOR EXTIRPADO, CLAVE EN LA RECUPERACIÓN

De hecho, y pese a que hay estudios que demuestran que cuanto mayor es la resección del tumor hay menos riesgo de recurrencia y una supervivencia mayor, en sólo el 80 por ciento de los tumores operables se consigue la extirpación completa.

«Depende de dónde esté ubicado el tumor y las regiones cerebrales que puedan verse afectadas», añade el doctor Berrocal, ya que «a veces es preferible que el paciente conserve el habla o pueda andar», intentando abordar el tumor con los otros tratamientos disponibles.

De hecho, los asistentes a esta jornada han destacado el importante papel que juega la radioterapia y la quimioterapia, «cada vez más precisas» a la hora de actuar contra el tumor y no contra el tejido sano, o de los nuevos anticuerpos monoclonales, como bevacizumab o cetuximab.

EL 80% SUFRE ALGÚN TIPO DE PARÁLISIS

No obstante, y según ha destacado la doctora Idoya Barca, del Servicio de Rehabilitación del Hospital Clínico San Carlos, hasta el 80 por ciento de estos pacientes presentan algún tipo de parálisis o debilidad funcional después del tratamiento, por lo que requieren un tratamiento rehabilitador en varias fases.

«Los primeros seis meses son cruciales», ha reconocido esta experta, ya que en este periodo es cuando estos pacientes recuperan la mayor parte de sus funciones.

No obstante, hay algunas paresias que tardan más en recuperarse, como la motricidad de la mano o el lenguaje, obteniéndose resultados positivos incluso después de un año de rehabilitación.

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