Analizan una posible relación entre los colorantes artificiales y la hiperactividad en niños

MADRID, 31 (EUROPA PRESS)

La Agencia Americana del Medicamento (FDA, en sus siglas en inglés) está examinando una posible relación entre los colorantes artificiales y el desarrollo de la hiperactividad, ya que se cree que la presencia de estas sustancias en los alimentos puede propiciar diversos problemas de comportamiento en algunos niños.

Por ello, en una reunión de dos días que comenzó este miércoles, la FDA ha solicitado a un panel de expertos que revise las pruebas y los datos disponibles que vinculan los colorantes con este trastorno, para poder desarrollar iniciativas para proteger la salud de los consumidores.

Esta iniciativa, responde a una petición de 2008 realizada por el Centro para la Ciencia en el Interés Público para eliminar ocho colorantes, entre ellos la tartracina (amarillo número 5) y el rojo allura AC.

No obstante, las dudas sobre el uso de estos productos no son nuevas ya que, desde los años 70, la presencia de colorantes artificiales en las comidas ha generado controversias en Estados Unidos.

La polémica se desató por primera vez cuando el pediatra Benjamin Feingold aseguró que existía una relación entre los aditivos y la manera en la que se comportaban los niños pero, en ese momento, no se obtuvo ninguna conclusión definitiva.

Defensores de la salud pública consideran que los colorantes no parecen ser la causa principal de la hiperactividad, pero creen que sus efectos en algunos niños son tan notables que podrían ser motivo suficiente para que se prohibieran.

Según ha destacado el director del Centro para la Ciencia en el Interés Público, Michael Jacobson, en declaraciones a la BBC, recogidas por Europa Press, el único fin de los colorantes es «engañar a los consumidores», ya que han comprobado que los fabricantes utilizan más o menos colorantes en un mismo alimento dependiendo de los países en que son distribuidos.

En Europa, asegura, «a los colorantes se les asocia comúnmente con la hiperactividad y otros desórdenes de atención, por lo que su presencia es mucho menor».

«Los colorantes se utilizan para que la comida basura sea más atractiva para los niños o para simular la presencia de una fruta saludable o de algún ingrediente natural», afirma Jacobson.

Por ello, y aunque reconoce que es casi imposible que se prohíban por completo, aspira a que al menos la FDA obligue a incluir advertencias en las etiquetas de los alimentos.

Por su parte, la industria alimentaria ha advertido a los consumidores de que no deberían apresurarse a juzgar esta relación. Según David Schmidt, presidente del International Food Information Council Foundation, los colorantes ayudan a los consumidores a disfrutar de sus alimentos mejorando la apariencia.

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