Investigadores de EEUU se suman al grupo malagueño que estudia el desarrollo una nueva terapia celular para la diabetes

El grupo, liderado por Cuesta Muñoz, dirige desde Málaga el trabajo para la reproducción de islotes pancreáticos humanos de alta eficacia

MÁLAGA, 22 (EUROPA PRESS)

Responsables del Instituto de Investigación de Diabetes de Miami(EEUU) se han sumado al grupo malagueño que estudia el desarrollo de una terapia celular para la diabetes, a través de la firma de un acuerdo de colaboración con la Fundación IMABIS (Instituto Mediterráneo para el Avance de la Biotecnología y la Investigación Sanitaria) de la que forman parte los investigadores del «Centro para el Estudio de Enfermedades de la Célula Beta Pancreática», grupo dirigido desde Málaga por Antonio Luis Cuesta Muñoz.

La Junta ha informado este martes en una nota que, a raíz de esta firma, el grupo de investigadores malagueños que trabaja en el estudio de una mutación genética que produce islotes pancreáticos de alta eficacia, forma parte y representa en Málaga al instituto americano, de referencia a nivel mundial en terapia celular. Al mismo tiempo, este pasa a representar a la Fundación IMABIS en EEUU.

Los avances logrados por el grupo de investigación formado por profesionales de IMABIS, en concreto del Hospital Regional de Málaga, junto con investigadores de EEUU, Israel y Bélgica, ha servido de aval para que el Instituto de Investigación de Diabetes de Miami –Diabetes Research Institute Federation–, el mayor centro de terapia celular en diabetes de Estados Unidos se mostraran interesados y firmaran un convenio de colaboración.

El convenio va a permitir el intercambio de investigadores entre los centros de Miami y Málaga y, la posibilidad de solicitar ayudas de financiación al Instituto Nacional de Salud de EEUU, a través del Instituto de Investigación de Diabetes de Miami.

El «Centro para el Estudio de Enfermedades de la Célula Beta Pancreática» trabaja desde el 2004 en el desarrollo de islotes pancreáticos humanos de gran tamaño, de alta eficacia metabólica y con capacidad para proliferar, utilizando para ello técnicas de ingeniería genética.

La investigación se basa en el hallazgo en dos pacientes, sin parentesco familiar alguno y de diferente país y raza, afectados por una enfermedad rara conocida como hipoglucemia monogénica y descrita por Luis Cuesta, de una mutación genética que activa la enzima glucoquinasa y que produce islotes pancreáticos con las características referidas.

La glucoquinasa regula la secreción de insulina por las células beta del páncreas y es responsable de mantener unos niveles de glucosa en sangre normales. Las hipoglucemias severas –niveles muy bajos o críticos de azúcar en sangre– se producen cuando esta enzima se activa por encima de su nivel normal, produciendo una secreción mantenida de insulina.

Las personas con hipoglucemia monogénica, debida a mutaciones activadoras severas de la glucoquinasa, tienen niveles extremadamente bajos de glucosa en sangre. A estos pacientes se les ha de extraer gran parte del páncreas para que puedan sobrevivir, dejando tan sólo entre un 2,5 y un 5 por ciento del mismo.

Si un páncreas completo y sano contiene entre 1.000.000-1.200.000 islotes, estos pacientes quedan con un número de islotes significativamente muy por debajo, aproximadamente con 50.000 y 20.000 islotes respectivamente, pero que al ser de alta eficacia son suficientes para que el paciente no presente sintomatología clínica.

Tras el estudio histológico realizado en los pacientes estudiados, se halló que presentan islotes de gran tamaño, aproximadamente 2,5 veces mayor que los de personas de la misma edad sin patología pancreática alguna. Estos hallazgos se han publicado en la prestigiosa revista «The New England Journal of Medicine».

El objetivo último de la investigación es la reproducción de islotes pancreáticos humanos con las mismas características que aquellos que produce la mutación genética, lo cual abriría nuevas posibilidades de tratamiento para pacientes con diabetes.

La investigación ha sido financiada en los últimos dos años con 346.000 euros por las consejerías de Salud y de Economía, Innovación y Ciencia, así como por el Ministerio de Ciencia e Innovación.

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