Investigadores españoles muestran que la diversidad de las malas hierbas no dependen de las técnicas de laboreo

MADRID, 18 (EUROPA PRESS)

Investigadores del Instituto de Agricultura Sostenible del Consejo Superior de Investigaciones Científicas (CSIC) han descubierto que la diversidad de las malas hierbas no depende de las técnicas de laboreo. Su trabajo, que se publica en la revista «Agriculture, Ecosystem & Environment», recoge datos de un periodo de 23 años y compara los sistemas de cultivo de labranza tradicional, mínimo laboreo y ausencia de laboreo.

Las malas hierbas, nombre más popular de las plantas arvenses, tienen un efecto negativo sobre la producción agrícola al disminuir el rendimiento de los cultivos con los que compiten por los recursos. El trabajo compara las técnicas de laboreo en un periodo de 23 años en cultivos de cereal-leguminosa en el centro peninsular y afectados por el clima mediterráneo.

Los resultados del trabajo muestran que los niveles de biodiversidad bajo los tres sistemas de cosechado son prácticamente iguales. Los investigadores explican que cuantas más especies aparecen en un sistema y mayor es su frecuencia sobre el terreno, el nivel del índice de biodiversidad es más elevado. En el laboreo tradicional se descubrieron 30 especies con una frecuencia en el terreno de 1,26; en la conservación mínima se hallaron 31 especies con una frecuencia de 1,29; y en la ausencia de laboreo se encontraron 34 especies con una frecuencia de 1,14.

La conclusión es pues, según los autores, que en el futuro será necesario analizar cuál de los sistemas de laboreo tiene un efecto más positivo sobre el rendimiento de los cultivos a largo plazo, dado que no afectan al nivel de biodiversidad.

A pesar de su competencia por los recursos con los cultivos humanos, las malas hierbas también tienen su lado positivo. Según explica José Luis González-Andújar, uno de los autores del estudio, estas plantas son beneficiosas para el mantenimiento agrícola, al ser refugio y alimento de las aves y los insectos polinizadores.

«No se trata de erradicar las malas hierbas, sino de encontrar el equilibrio entre una producción óptima de las cosechas y el buen funcionamiento de todo el ecosistema», añade González-Andújar.

Para el investigador «el trabajo es único ya que es el primero que estudia la biodiversidad arvense a largo plazo». El estudio se ha basado en datos recogidos en un periodo de 23 años y contradice lo que apuntan otros trabajos que han analizado datos en periodos más cortos de cuatro u ocho años. En este último caso, estos estudios anteriores sugerían que el sistema de no laboreo promovía una mayor diversidad en las malas hierbas, lo que se debía, según González-Andújar a perturbaciones puntuales.

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