El 80% de personas con cáncer diferenciado de tiroides tiene una supervivencia similar a la población sana

MÁLAGA, 11 (EUROPA PRESS)

El 80 por ciento de las personas con cáncer diferenciado de tiroides, el más frecuente dentro de los tumores de tipo endocrinológico, presenta una supervivencia similar a la de la población sana, según ha señalado este viernes en Málaga el coordinador del Grupo de Trabajo de Cáncer de Tiroides de la Sociedad Española de Endocrinología y Nutrición, José Manuel Gómez Sáez.

En el marco de la jornada “Avances en el Seguimiento y Tratamiento del Cáncer Diferenciado de Tiroides”, organizada por el Hospital Clínico de Málaga, en colaboración con Genzyme y Neomedic, este experto ha explicado que el 80 por ciento de estos casos “presentan una supervivencia prácticamente similar a la de la población sana, condición que disminuye considerablemente en el 20 por ciento debido a metástasis o recidivas (recaídas)”.

El cáncer de tiroides es el cáncer endocrinológico más frecuente y, sin embargo, es raro en comparación con otros tipos de cánceres. En general, la edad media del diagnóstico se sitúa entre los 40 y los 53 años, siendo especialmente frecuente entre las mujeres de raza blanca.

Posee una baja aunque creciente incidencia, ocupando España una posición intermedia en comparación con el resto de países europeos. No obstante, los pacientes con cáncer diferenciado de tiroides es muy bueno, ya que la mayoría suele curarse tras cirugía y rara vez produce dolor.

Además, en la actualidad se dispone de un tratamiento farmacológico con yodo radioactivo que es muy efectivo y fácil de tolerar para las formas más comunes de cáncer de tiroides que no se curan con la cirugía.

Aún con todo, este especialista ha admitido que los cánceres indiferenciados de tiroides “suelen ser muy agresivos y presentar una elevada mortalidad, aunque afortunadamente son pocos los casos”.

Según el endocrino del Clínico de Málaga Jorge García Alemán, aún no hay estudios oficiales de la incidencia de este cáncer en Andalucía, aunque se estima muy similar a la incidencia nacional, que se sitúa en 9 casos por cada 100.000 habitantes.

DETECCIÓN PRECOZ

Por ello, estos especialistas han aludido al nódulo (bultito) como el signo principal del cáncer de tiroides en la glándula tiroides, puesto que en la mayoría de los casos no se presentan síntomas.

El endocrino puede descubrir el nódulo durante un examen físico rutinario o el propio paciente puede notarlo en su cuello al palpárselo. “Algunos pacientes con cáncer de tiroides se pueden quejar de dolor en el cuello, la mandíbula o el oído”, señala al respecto el doctor Gómez Sáez.

En cuanto al tratamiento de elección para el cáncer de tiroides diferenciado, han apuntado a la cirugía, que puede acompañarse o no de la posterior administración de yodo radiactivo en función del estadio en que se haya diagnosticado. “El endocrino participa de manera activa en todo el proceso, junto con el cirujano y el médico nuclear”.

ÚLTIMAS NOVEDADES

Por su parte, el doctor Pablo Moreno, coordinador de la Sección de Cirugía Endocrina de la Asociación Española de Cirujanos, ha aludido a las últimas novedades en el campo de la cirugía endocrina que vienen respaldadas por la evidencia clínica “que respalda la extensión de la realización del vaciamiento ganglionar a aquellos casos en los que no se aprecie afectación aparente, pues cabe la posibilidad de que haya micrometástasis”, señala. “Esta medida profiláctica evita futuras recidivas”, ha agregado.

El vaciamiento ganglionar requiere una extremada especialización por parte del cirujano para evitar complicaciones tales como la afectación del nervio recurrente con cambios en la calidad de la voz que produce disfonía, la hemorragia, la lesión de las glándulas paratiroides que condiciona un hipoparatiroidismo y necesidad de tomar calcio de forma transitoria o de por vida.

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