El cerebro adolescente se desarrolla más en respuesta a las «malas» influencias, según estudio

MADRID, 9 (EUROPA PRESS)

Investigadores de la Universidad de Oregón en Estados Unidos han identificado áreas del cerebro adolescente que experimentan un mayor desarrollo al intentar resistir a las presiones de sus compañeros para que se porten mal. Los descubrimientos, que se publican en la revista «Neuron», proporcionan a los investigadores información básica sobre la organización cerebral en esta época del desarrollo del cerebro.

En el estudio participaron 24 chicas y 14 chicos de diversas etnias y niveles socioeconómicos que pasaron por escáneres de imágenes de resonancia magnética funcional (IRMf) a los 10 y 13 años. Los investigadores tomaron los datos sobre la edad más avanzada como referente de los inicios de la adolescencia. En cada momento, a los niños se les presentaron fotos de caras que tenían expresiones neutrales, enfadadas, asustadas, felices y tristes.

Las IRMf no invasivas, cuando se centran en el cerebro, miden los cambios de flujo sanguíneo utilizando un campo magnético y pulsos de radiofrecuencia, produciendo imágenes detalladas que proporcionan a los investigadores información sobre la actividad cerebral o ayudan al personal médico a diagnosticar una enfermedad.

Los investigadores compararon los resultados de IRMf de los 10 a los 13 años y descubrieron que la actividad aumentaba de forma significativa en el estriado ventral y la porción medial ventral de la corteza prefrontal a lo largo de este periodo de tres años. Además de los escáneres, los autores tuvieron en cuenta los informes de los niños sobre su capacidad para resistirse a las influencias de sus compañeros y participar en conductas de riesgo o delictivas.

La respuesta más fuerte se producía en el estriado ventral, una región del cerebro asociada sobre todo con el procesamiento cerebral de las recompensas. Con el tiempo, los aumentos en la actividad cerebral en esta localización correlacionaban con el incremento en la resistencia a la influencia de los compañeros.

Según explica Jennifer H. Pfeifer, «este es un punto complejo, porque las personas tienden a pensar en la adolescencia como un momento en el que los adolescentes son muy susceptibles a la presión de sus compañeros. Esto es así, pero además de esta mayor susceptibilidad, ellos están mejorando su capacidad para resistirse a ella. Es sólo que la presión de sus compañeros está aumentando porque pasan mucho tiempo con ellos durante esta época y menos tiempo con la familia. Por ello, es algo bueno que la resistencia ante tales influencias se esté fortaleciendo en sus cerebros».

Los investigadores creen que el estudio es el primero en informar de descubrimientos en IRMf sobre cambios en la forma en la que el cerebro procesa la emoción durante este momento clave del desarrollo cerebral y parece ser coherente con el cuerpo de evidencias que existen sobre el desarrollo del estriado ventral durante los inicios de la adolescencia y su importancia en la regulación emocional desempeñada por el circuito prefrontal cerebral.

Se produjo un descubrimiento sorprendente ya que Pfeifer señala que las respuestas en la amígdala, una pequeña masa central con forma de almendra localizada en áreas profundas del cerebro, mostraban aumentos significativos durante este periodo sólo ante las caras tristes. La investigadora apunta a que esta respuesta podría estar vinculada en algún sentido a la aparición de la depresión, en especial en las chicas.

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