Secuencian el genoma del alga que origina las mareas rojas

MADRID, 22 (EUROPA PRESS)

Investigadores del “Joint Genome Institute” en Walnut Creek (Estados Unidos) han secuenciado el genoma de la “Aureococcus anophagefferens”, una especie de alga cuya proliferación masiva da lugar a las dañinas “mareas rojas” que alteran el ecosistema. El trabajo se publica en la revista “Procedings of the National Academy of Sciences” (PNAS).

Las algas tienen un importante papel en el ciclo global del carbono al ayudar a secuestra importantes cantidades de este elemento químico. Algunas especies de algas pueden volverse muy numerosas y “teñir” las aguas costeras de tonos marrones, verdes o rojizos. La “Aureococcus anophagefferens” es la primera de estas especies cuyo genoma se ha secuenciado.

El genoma del alga tiene 56 millones de pares de bases y fue secuenciado a partir de una muestra recogida de las orillas de Long Island en Nueva York (Estados Unidos), una de las áreas más afectadas por las microalgas desde su primera aparición hace 25 años en la costa este de Estados Unidos.

Según explica Christopher Glober, responsable del estudio, “cuando examinamos los ecosistemas costeros donde descubrimos la proliferación del “Aureococcus” descubrimos que estaban enriquecidos con materia orgánica, estaban muy turbios y enriquecidos con restos de metal. Y cuando examinamos el genoma del Aureococcus” descubrimos que estaba lleno de genes que aprovechaban estas condiciones. La sorpresa fue la coincidencia entre el genoma y el ecosistema en el que proliferaba”.

Por ejemplo, esta microalga fotosintética está bien adaptada a los niveles reducidos de luz y puede sobrevivir largos periodos sin luz. El estudio genómico reveló que la “Aureococcus” tenía 62 genes para captar luz mientras que sus competidoras tenían una media de dos docenas de estos genes.

Glober señala que uno de los campos de estudios que surgen de estos datos implica a estos genes que captan luz y su activación durante la floración y el descenso de luz en el estuario.

El investigador concluye que los resultados sugieren un próximo paso de control de estas especies. “Ahora sabemos cómo este organismo está predispuesto genéticamente para explotar ciertas características de los ecosistemas costeros. También sabemos que estas características están allí debido a las actividades humanas. Si continuamos, por ejemplo, aumentando la materia orgánica en las aguas costeras, vamos a continuar favoreciendo las mareas marrones dado que su predisposición genética es proliferar en estas condiciones”.

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