El 90 por ciento de los casos de pacientes con vómitos por la quimioterapia se consigue controlar

SANTANDER, 16 (EUROPA PRESS)

Nueve de cada diez pacientes que sufre vómitos por la quimioterapia consigue controlarlos gracias a la administración de tratamientos combinados con secrones, corticoides y aprepitant.

Así lo ha asegurado en una rueda de prensa, el doctor José Manuel López, del Servicio de Oncología Médica del Hospital Marqués de Valdecilla durante la presentación en Cantabria de la campaña «Siéntete bien» que desarrolla la Sociedad Española de Oncología Médica y la Federación Española de Cáncer de Mama, en colaboración con la MSD que busca informar y concienciar a los pacientes acerca de las náuseas y los vómitos.

Sin embargo, ha señalado que, a pesar de que se ha avanzado, no se ha conseguido aún una «solución farmacológica absolutamente eficaz» para resolver este problema, sobre todo en el caso de las náuseas.

MUJERES Y JÓVENES, MÁS PROPENSOS

Estos síntomas, tantos vómitos como náuseas, los sufren la mitad de los enfermos sometidos a quimioterapia y su aparición es más frecuentes en las mujeres y los jóvenes, según este oncólogo de Valdecilla.

A preguntas de los periodistas, ha explicado que, sin embargo, el «primer elemento» que discrimina tener o no vómitos es el tipo de quimioterapia que recibe el paciente.

Concretamente, ha señalado que hay tipos de quimioterapia, como el cisplatino –un fármaco que resulta «antipático» por este motivo–, que «sistemáticamente» provocan vómitos si no se administran medicamentos preventivos.

Según ha señalado, si el cisplatino se administra en ausencia de éstos para evitar estos síntomas «el 100 por 100″ de los enfermos en el 100 por 100 de los ciclos tendrá vómitos» que además serán «intensos».

Un caso contrario a la cisplatina es el del fármaco con la bleomicina, que «nunca» provoca vómitos por lo que se aplica sin la administración de tratamientos preventivos.

Ante esta disparidad, será el oncólogo el que deberá aquilatar cuál es el tipo de «abordaje» que necesita cada quimioterapia.

Por otra parte, y al igual que el género o la edad, hay otras características «peculiares» de cada paciente que lo pueden hacer más propenso al vómito y a las náuseas.

Este doctor del Servicio de Oncología Médica del Hospital Marqués de Valdecilla ha señalado que aquellas personas que tradicionalmente padecen estos síntomas cuando se desplazan en medios de transporte son más propensas a padecerlos al tratarse con quimioterapia, al igual que aquellas mujeres que los han sufrido de forma importante cuando han estado embarazadas.

Además, suelen padecer más estos síntomas en aquellas pacientes que viven situaciones o estados de ansiedad o estrés.

Por tanto, teniendo en cuenta tanto el tipo de quimioterapia como estos factores más particulares, el oncólogo debe determinar qué posibilidades hay de que aparezcan vómitos en cada paciente.

Si el riesgo es bajo, el facultativo le deberá prescribirá una profilaxis liviana, con dos medicamentos, mientras que si es alto, serán necesarios hasta tres.

Además, ha explicado que los vómitos inducidos por la quimioterapia tienen un perfil temporal «muy concreto» y son un «efecto muy ligado» en el tiempo a la administración de la quimioterapia.

Desde el momento en que el paciente la recibe, hasta que aparecen los vómitos pasan entre 6 y 24 horas y suelen ser «muy intensos» durante 1 ó 2 días, o «a lo sumo» durante 3 ó 4. A partir de ese momento, el paciente deja de vomitar hasta la próxima administración con lo que no es una manifestación que tenga durante todo el ciclo.

En relación con este asunto, ha señalado que está comprobado que la eficacia del medicamento para los vómitos y náuseas depende de que se utilice a título preventivo o una vez que estos síntomas se han restaurado, resultando «mucho mejor» y más efectivos en el primero de los casos.

Tanto este oncólogo como la presidenta de la Federación Española de Mujeres con Cárcer de Mama (FECMA), Antonia Gimón, han destacado el efecto que estos síntomas tienen sobre la calidad de los pacientes hasta el punto de que «pueden comprometer la adherencia y la idoneidad» de la quimioterapia.

TRUCOS

Además se han referido a la utilidad que tienen en su control otras herramientas o trucos que adoptar al margen de los medicamentos, como los tipos de comida y bebida que los reducen, la incidencia que en ellos puede tener la práctica de ejercicio o de técnicas como la acupuntura, o el consumo de tabaco o cannabis.

Ambos expertos han señalado que la eficacia de trucos como beber aguas con gas, tomar algunos alimento concretos, entre otros, varían en función de cada persona.

Precisamente, la campaña de información emprendida por la Sociedad Española de Oncología Médica y la Federación Española de Cáncer de Mama incluye la edición y el reparto entre los pacientes del manual de preguntas «Siéntete Bien: Nauseas y vómitos bajo control», escrito por tres oncólogas, que recoge las dudas que más inquietan a las pacientes relacionadas con estos efectos secundarios y con su paliación.

Otro material de ayuda es «Mitos y realidades de la quimioterapia: Náuseas y vómitos tras la quimioterapia», un libro que sirve para ayudar a los pacientes a determinar cuándo necesitan más ayuda y cómo conseguirla. Por último, también ponen a disposición de los pacientes el «Diario de salud y agenda personal 2011».

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