Experto alude a la importancia de no errar en el diagnóstico de la epilepsia

Advierte que, «sólo en EEUU», el error en el diagnóstico de la epilepsia está estimado «en unos 4 billones de dólares anuales»

SEVILLA, 7 (EUROPA PRESS)

El responsable del Programa de Epilepsia de la clínica USP Sagrado Corazón de Sevilla y uno de los dos directores del «III Simposium Internacional de Epilepsia y Cirugía de la Epilepsia: Errores en Epilepsia y Cirugía de la Epilepsia», que concluye este sábado en Sevilla, el doctor Juan Rodríguez Uranga, ha defendido este viernes la importancia de las unidades específicas de tratamiento contra la epilepsia, tras advertir que «errar en el diagnóstico de la epilepsia puede ocurrir y, de hecho, es relativamente frecuente».

Rodríguez Uranga, quien también es coordinador de Neurología del Instituto de Especialidades Neurológicas, ha admitido en una entrevista concedida e Europa Press que los errores en el diagnóstico de esta patología «son bastantes frecuentes», un hecho que ha achacado a que estos eventos «no ocurren en la consulta» y a que, «hasta en un 30 por ciento de los casos» que llegan hasta estas unidades, «los pacientes sufren de epilepsia refractaria, esto es, que no responden a los tratamientos».

«Ya en las primeras charlas de este simposium –al que están asistiendo especialistas de España, Reino Unido y Brasil, entre otros países– se ha puesto de manifiesto el diagnostico diferencial y cómo hay otros eventos de tipo vascular o de tipo amnésico que pueden hacer pensar en un origen epiléptico y confundirnos con ello», ha explicado este especialista, quien se ha referido a la importancia de no errar en el diagnóstico, «ya que tiene grandes repercusiones desde el punto de vista social».

De hecho, ha explicado que el establecimiento de un tratamiento contra la epilepsia «puede conllevar, desde el punto de vista social, a que el paciente no pueda conducir; mientras que desde el punto de vista económico puede repercutir en que no pueda acudir a su trabajo».

En concreto, ha aclarado que esta dificultad en establecer un diagnóstico responde a que hasta las unidades de epilepsia «llegan un 30 por ciento de pacientes para su estudio porque tienen una epilepsia que no se controla, esto es, las denominadas epilepsia refractarias que no responde a los tratamientos».

Dentro de este grupo de pacientes refractarios, ha continuado, «existe otro 30 por ciento que realmente no tienen epilepsia, sino crisis psicógenas». En estos pacientes, ha agregado, también se necesitan de unas unidades específicas de epilepsia, «ya que, aunque no tienen realmente una epilepsia, pueden padecer problemas de tipo cardíaco, psiquiátrico e incluso hasta endocrino».

CAUSAS DE LA DIFICULTAD EN EL DIAGNÓSTICO

«Los eventos que sufren estos pacientes no ocurren en la consulta, además de que en muchos casos el médico no encuentra nada raro tras la exploración pertinente, incluso haciéndole un electroencefalograma y una resonancia que den normales», ha enumerado Rodríguez Uranga como causas del por qué de esta dificultad en el diagnóstico, lo que provoca situaciones en las que «puedes estar ante un enfermo que te cuente un episodio posible de epilepsia, pero que tú no has podido ver y que además las pruebas son normales».

Estos casos pueden aclararse, ha defendido, «ingresando al enfermo en unidades de epilepsia y haciéndole una estrecha monitorización», entre las que ha citado las unidades públicas ubicadas en los hospitales del SAS Virgen del Rocío de Sevilla y Virgen de las Nieves de Granada, y la unidad existente en el USP Sagrado Corazón, «que es además la más activa de todas ellas».

COSTES, TIPOS DE EPILEPSIA Y DETERIORO

Según ha detallado Rodríguez Uranga en su entrevista con Europa Press, «sólo en EEUU, el error en el diagnóstico de la epilepsia está estimado en 4 billones de dólares anuales», quien ha explicado que la epilepsia refractaria «consume una media anual de entre 6.000 y 10.000 euros en fármacos». Según ha dicho, en España existen unos 400.000 epilépticos, de los cuáles un 30 por ciento «no responden a los tratamientos».

En cuanto a los tipos de epilepsia, ha afirmado que las de origen genético suelen debutar en edad infantil o adolescente, aunque como contrapartida «se suelen controlar bien con los fármacos», ha resaltado. Por contra, ha lamentado que las epilepsias secundarias, «esto es, las que aparecen tras un trauma cerebral, una lesión isquémica o un tumor cerebral, por ejemplo, son más difíciles de controlar».

Finalmente, se ha referido al «importante deterioro físico» que sufren aquellos pacientes que soportan «muchas crisis» al cabo del año, los cuáles «tienen además más riesgo de sufrir arritmias malignas o muerte súbita». Este perfil de pacientes, ha dicho, «suele darse en aquel que sufre de epilepsia secundaria». Por contra, ha subrayado que «aquellos que sólo tienen una o dos crisis al año pueden hacer una vida casi normal».

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