Un test sanguíneo podría detectar a los portadores de la variante humana del mal de las vacas locas

MADRID, 03 (EUROPA PRESS)

Investigadores del Medical Research Council, en Reino Unido, han desarrollado un test sanguíneo que podría diagnosticar de forma precoz la variante de la enfermedad de Creutzfeldt-Jakob (vCJD, siglas en inglés) y, potencialmente, detectarla en la etapa asintomática para evitar su transmisión a través de donaciones de sangre.

Los autores del estudio, publicado en “Lancet”, analizaron 190 muestras de sangre de 21 pacientes con vCJD, 27 con enfermedad de Creutzfeldt-Jakob esporádica, 42 con otras enfermedades neurológicas y 100 muestras normales, de control.

Cada muestra, de las que se ocultó la naturaleza y se identificaron a través de una numeración, fue analizada dos veces de forma independiente y sólo aquellas que resultaron reactivas en ambas ocasiones fueron clasificadas como positivas.

Fueron capaces de distinguir 15 muestras positivas, todas ellas de pacientes con vCJD, lo que demuestra una sensibilidad del 71,4 por ciento y una precisión del 100 por cien, según precisa este estudio.

Así se mostró la eficacia de un prototipo de test sanguíneo para el diagnóstico de la vCJD en individuos sintomáticos, que podría llevar al desarrollo de un test de “screening” válido a gran escala para encontrar esta infección en pacientes asintomáticos. No obstante, advierten de que se necesitarán más estudios antes de poder usar el test en personas sanas que podrían ser portadores silentes.

La variante de la enfermedad de Creutzfeldt-Jakob es una enfermedad relacionada con la encefalopatía espongiforme bovina o mal de las vacas locas, que se produciría al consumir productos contaminados con tejido cerebral de ganado infectado con encefalopatía espongiforme bovina.

Es distinta a la enfermedad de Creutzfeldt-Jakob clásica (CJD), también llamada esporádica, afecta principalmente a personas mayores y clínicamente se presenta con dificultadas en la concentración, inestabilidad y letargia seguidas de agitación, demencia y espasmos musculares. La duración es de entre cuatro y seis meses.

El número de individuos asintomáticos con priones de la enfermedad de Creutzfeldt-Jakob se desconoce, lo que supone un peligro para otros a través de las transfusiones sanguíneas, los productos derivados de la sangre, los órganos o tejidos y el instrumental médico que pueda contaminarse.

En la actualidad, los pacientes sospechosos de tener la forma humana del mal de las vacas locas tienen que someterse a una serie de pruebas, entre las que se incluyen la biopsia cerebral, para confirmar el diagnóstico.

En declaraciones a la BBC recogidas por Europa Press, el profesor John Collinge, del Medical Research Council, uno de los autores de esta investigación, ha dicho que podría comenzar a utilizar este nuevo test en pacientes de su clínica en 2012. Collinge estudia ahora un tratamiento con anticuerpos para esta enfermedad.

Según el principal autor de esta investigación, Graham Jackson, también del Medical Research Council, “este test podría, potencialmente, permitir realizar análisis sanguíneos para controlar esta enfermedad en la población, contabilizando a los portadores silentes de esta enfermedad en Reino Unido y previniendo así la trasmisión de la enfermedad”.

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