Un estudio sobre electrocardiograma fetal revela que este método ayuda a reducir la tasa de cesáreas

GRANADA, 1 (EUROPA PRESS)

Científicos de la Universidad de Granada (UGR) han demostrado que el electrocardiograma fetal (ECG-fetal) es el mejor sistema para detectar prematuramente la acidosis y el riesgo de pérdida de bienestar fetal, permitiendo extraer fetos sanos, ya que muestra la repercusión de la falta de oxígeno en el corazón y, por tanto, en el cerebro fetal. El estudio revela también que se obtuvieron una menor tasa de cesáreas.

Según ha informado este martes en un comunicado la UGR, el sistema empleado tiene más ventajas que la pulsioximetría, que mide la saturación de oxígeno en los fetos y, a través de esto, se calculan los riesgos para el mismo.

Para llevar a cabo este trabajo, elaborado por Mercedes Valverde, investigadora del Departamento de Ginecología y Obstetricia de la UGR, y dirigido por los profesores Alberto Puertas, Alberto Salamanca y Francisco Montoya, sus autores hicieron un estudio prospectivo, aleatorizado y randomizado con 180 gestantes que acudieron e ingresaron en el área de dilatación del Hospital Universitario Virgen de las Nieves de Granada.

Los científicos comprobaron que las gestantes monitorizadas con ECG fetal, con registro cardiotocográfico (RCTG) compatible con RPBF, obtuvieron una menor tasa de cesáreas (30 por ciento frente a un 46,7 por ciento), unos valores del test de “apgar fetal” mejores y unos valores de la gasometría umbilical fetal al nacimiento mejor que las monitorizadas con pulsioximetría.

Además, observaron un mayor tiempo de monitorización real, con señal adecuada, con el ECG fetal aportando una información más continua, y por ello contribuyendo a la tranquilidad sobre el estado fetal para el obstetra que controla el parto.

VENTAJAS DEL MÉTODO

El estudio ha demostrado la utilidad del electrocardiograma fetal para la detección de fetos con RPBF, ya que permite detectar los fetos sanos para que continúen el parto de forma habitual y los que están en riesgo de acidosis para finalizar el parto antes de que muestren signos de la misma y por tanto tengan afectación. Además, esta técnica permite detectar los falsos positivos del registro cardiotocográfico.

Hasta la fecha, se habían realizado investigaciones de ambos métodos de monitorización fetal intraparto por separado (pulsioximetría fetal y electrocardiograma fetal), pero no existía ningún trabajo que los comparase entre sí, a fin de valorar cuál es más eficaz en la detección de fetos con riesgo de pérdida de bienestar fetal.

“Hay quien piensa que ambos métodos son igualmente efectivos y que se pueden usar en los mismos casos”, explica Mercedes Valverde, quien puntualiza que, con este trabajo, “podemos ver que no son igualmente efectivos y que actúan a distintos niveles de la fisiología fetal y por tanto tienen algunas indicaciones muy precisas”. Además, ha agregado, “si los comparamos, el electrocardiograma fetal (ECG-fetal) detecta la acidosis con más antelación, permitiendo extraer fetos sanos”.

Parte de estos resultados han sido publicados recientemente en la revista “Progresos en ginecología y obstetricia”, que edita la Sociedad Española de Ginecología y Obstetricia.

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