Fomentar el diálogo entre expertos y el trato humano, “claves” para mejorar la atención a las enfermedades cardíacas

La gran subespecialización de la Cardiología y su excesiva instrumentalización del trato al paciente son los retos a superar por estos especialistas

MADRID, 27 (EUROPA PRESS)

Fomentar el diálogo entre cardiólogos de diferente especialización, a través de reuniones de expertos, y humanizar el trato a este tipo de pacientes, contra “la creciente instrumentalizacion del diagnostico y el tratamiento”, son intervenciones “claves” para mejorar la atención de estas patologías –sobre a la hora de abordar decisiones clínicas difíciles– y favorecer la adherencia al tratamiento de estos enfermo.

Así lo ha señalado a Europa Press David García-Dorado, jefe de Cardiología del Hospital Vall d”Hebron y uno de los organizadores, junto al Hospital Gregorio Marañón de Madrid y el Clínico de Valladolid, del Curso BMV (Barcelona-Madrid-Valladolid) para fomentar la excelencia y trato humano en Cardiología.

Según este experto, mejorar aspectos fundamentales de la atención al paciente con enfermedad cardíaca, como las decisiones clínicas o el tratamiento individualizado de un problema, son retos “importantes y difíciles de conseguir, por la gran complejidad en técnicas diagnósticas y tratamientos y la gran subespecialización que existe en este área”.

“HABLAR UN LENGUAJE COMÚN”

A su juicio, para mejorar en estos aspectos “es importante que todos los cardiólogos hablen un lenguaje común” y cuenten “con diferentes puntos de vista”, sobre todo para enfrentar las decisiones clínicas más difíciles, para las que no existen consejos específicos en las guías de práctica clínica.

“Tratar a un paciente con una sola patología es fácil. Lo difícil es tratar a pacientes con distintas enfermedades, que implican varios tratamientos, a veces contradictorios, como por ejemplo un paciente que necesite tratamiento anticoagulante y, a su vez, tenga riesgo de sufrir hemorragias”, apunta.

“Es difícil saber cómo hacer un beneficio al paciente, evitando que se cierren las arterias con el riesgo mínimo de hemorragias. Esta es una situación difícil, para la que no hay recetas con las que poder actuar más o menos de forma automática”, añade.

El Curso BMV, que se celebra entre hoy y mañana en Madrid con la asistencia de unos 300 cardiólogos y cuya próxima edición se desarrollará en Barcelona, tiene el objetivo de solucionar estos problemas. La estrategia, según García-Dorado, “es favorecer el diálogo entre expertos, que todos se beneficien de la experiencia de “superespecialistas” y se reajusten los criterios, encontrando un lenguaje común”.

Otra de las metas de este encuentro es fomentar el trato humano del paciente con enfermedad cardíaca, que en la actualidad recibe una atención “demasiado instrumentalizada”. “La Cardiología actual está muy instrumentalizada, la pérdida de contacto con el paciente, a la que se ha llegado a base de intervenirle y darle medicamentos solamente, es un defecto a corregir”, explica García Dorado.

“QUE EL PACIENTE SUFRA MENOS POR SU ENFERMEDAD”

“El paciente debe ser considerado y tratado como el principal sujeto y actor de su problema. Por muchas pruebas que se le hagan, siempre tiene que haber un trato humano, empatía y la oportunidad de que pueda opinar y decidir entre opciones de tratamiento arriesgadas pero definitivas o más conservadoras”, dice.

A su entender, el paciente de Cardiología, que tiene que pasar por las manos de muchos especialistas, tiene que “sentirse acompañado” en este proceso. Debe también estar siempre informado, recibir apoyo psicológico y “tener la oportunidad de contrastar con el médico sus informaciones, a veces erróneas, por venir de Internet”.

Para García-Dorado, el trato humano e individualizado del paciente “favorece la adherencia al tratamiento y a las formas de vida sana”. Además, gracias a esta forma de comunicarse con el enfermo, “se mejora su educación médica y el paciente sufre menos por su enfermedad, ya que le permite controlar más sus actos y su vida, sin asumir situaciones que, aunque con buena voluntad, ha asumido sin quererlo”.

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