En 1 ó 2 años habrá en el mercado test genéticos para conocer el riesgo de obesidad, según Ordovás

MADRID, 20 (EUROPA PRESS)

Los últimos avances en genómica están permitiendo identificar «cada vez más» genes relacionados con la obesidad, hasta el punto que en uno o dos años «ya puede haber en el mercado» algunos test genéticos que permitan conocer la predisposición de un individuo a ser obeso.

Así lo asegura el director del Laboratorio de Genómica y Nutrición de la Universidad de Tufts, en Boston (Estados Unidos), José María Ordovás, que acaba de coordinar el libro «Obesity», editado por la Fundación Lilly, en el que han colaborado más de una treintena de investigadores y especialistas a nivel mundial.

«Actualmente hay identificados unos 30 ó 40 genes cuya relación con la obesidad es sólida», reconoce este experto en declaraciones a Europa Press. Ninguno de ellos es «determinante» sino que sólo predisponen, lo que a su juicio es «una buena noticia» porque «no es que uno nazca marcado para ser obeso».

Por ello, y pese a que «puede haber muchos más genes relacionados», Ordovás apuesta por «no esperar a saberlo todo» y empezar a actuar «en beneficio de la población», ya que con un diagnóstico genético «podríamos prevenir la obesidad antes de que se establezca», sobre todo si se actúa en niños o en adultos no obesos.

«La genómica nos dará los instrumentos para, desde una edad temprana, saber a quien o sobre quien hay que incidir más», asegura.

No obstante, este diagnóstico genético «puede ser también terapéutico, además de preventivo», ya que «al saber las causas se puede también saber de qué manera podemos combatirla en función de cada individuo», actuando sobre la nutrición, la actividad física o sobre aspectos psicológicos.

De hecho, hay investigaciones que prueban que uno de los genes que más predispone a la obesidad se manifiesta en la población con menos educación lo que, asegura Ordovás, muestra que ser conscientes de la importancia de unos hábitos alimentarios saludables puede ser suficiente para evitar los problemas de esta predisposición genética.

Igualmente, otros estudios muestran que los desarreglos hormonales circadianos que provoca dormir poco «ayude a la obesidad» en algunos pacientes y, por tanto, en estos casos habría que incidir en el sueño.

LA SOCIEDAD MODERNA HA «DESPERTADO» A LA OBESIDAD

El problema, según lamenta, es que «la sociedad moderna ha despertado a muchos de los genes de la obesidad», ya que el cambio de hábitos de vida afecta tanto al sueño, a la nutrición como al nivel de actividad física.

Del mismo modo, Ordovás ha mostrado su preocupación por las altas tasas de obesidad infantil que se están detectando en muchos países de cultura occidental, sobre todo porque en estos casos «adelanta el desarrollo de la diabetes o la hipertensión».

Además, el aumento de la obesidad entre las mujeres favorece que sus hijos tengan más probabilidades de ser obesos o predispuestos a la obesidad, tanto por motivos genéticos como de hábitos de vida.

No obstante, Ordovás confía en que «combinando el conocimiento genético y una mayor educación del individuo» permita revertir este problema en los próximos años.

De hecho, concluye, «en esta década podemos empezar a ver resultados, quizá no tanto un descenso, pero si un parón de lo que está pasando».

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