La punción lumbar ayudará a diagnosticar «con seguridad» el Alzheimer en fase inicial

MADRID, 14 (EUROPA PRESS)

El Alzheimer se diagnostica en la mayoría de casos cuando la enfermedad ya está avanzada aunque el uso de nuevas técnicas, como la punción lumbar, ayudará a los especialistas a diagnosticar «con seguridad» a más pacientes en fases iniciales, según asegura el doctor Pablo Martínez-Lage, coordinador del Grupo de Estudio de Conducta y Demencia de la Sociedad Española de Neurología (SEN).

«No existe miedo pero si inseguridad a la hora de hacer un diagnóstico de Alzheimer», reconoce este experto, en declaraciones a Europa Press, ya que «existe cierta incredulidad a la hora de aplicar las últimas técnicas diagnósticas».

No obstante, reconoce que en los próximos años los expertos deberán acostumbrarse a aplicar «como prueba de diagnóstico» la punción lumbar, tras haber comprobado que el análisis del líquido cefalorraquideo puede ayudar a hacer un diagnóstico «en personas que todavía no han desarrollado demencia».

En concreto, explica Martínez-Lage, los pacientes con Alzheimer tienen en su líquido encéfalorraquideo dos proteínas, la beta amoloide y la TAU, que se alteran en pacientes con Alzheimer, presentándose en cantidades reducidas y elevadas respectivamente.

«Será una herramienta de apoyo a la sospecha diagnóstica, lo que eliminaría la necesidad del médico de esperar unos meses para ver si el enfermo empeora o no», asegura, ayudando a distinguir entre esta dolencia y una pérdida de memoria achacable a la edad.

Además, permitirá iniciar antes el tratamiento con las ventajas que esto conlleva. Con los fármacos que hay actualmente en el mercado la enfermedad se puede estabilizar entre 12 y 18 meses, y en el caso de aquellos pacientes que acaban ingresando en residencia, el ingreso se retrasa «hasta en dos y tres años».

Para ello, anima a los ciudadanos a acudir a la consulta en el primer momento de percibir síntomas iniciales como pérdida de memoria, trastornos de lenguaje o desorientación, previos a la posterior aparición de pérdida de autonomía ocasionada por el Alzheimer.

Según explica, «los síntomas deben ser pérdida de memoria, pero no la habitual de quienes se olvidan las llaves en casa o no recuerdan el nombre de alguien conocido, más propio de una vida estresada, sino pérdida de memoria consistente y cotidiana, para las cosas de todos los días».

«El problema», según reconoce, «es que esto requiere mucha autoconcienciación por parte de estos pacientes, de ahí que juegue un papel importante la gente que les rodea». De hecho, entre el 60 y 70 por ciento de los pacientes acuden a la consulta recomendados por un familiar.

En estos casos, «aunque aseguran que no les pasa nada, cuando se les pregunta por la memoria si que reconocen que la tienen fatal».

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