Los priones de la enfermedad de las vacas locas podrían transmitirse por el aire

MADRID, 13 (EUROPA PRESS)

Los priones que existen en el aire también son infecciosos y pueden inducir la enfermedad de las vacas locas o el trastorno de Creutzfeld-Jakob, según un estudio de las Universidades de Zurich en Suiza y Túbingen en Alemania que se publica en la revista «PLoS Pathogens». Los investigadores recomiendan tomar medidas de precaución en laboratorios científicos, mataderos y plantas de alimentación de animales.

El prion es el agente infeccioso que causó la epidemia de enfermedad de vacas locas, también llamada encefalopatía espongiforme bovina (EEB), y supuso el sacrificio de más de 280.000 vacas a lo largo de las pasadas décadas. La transmisión de la EEB a los humanos, como a través del consumo de alimentos derivados de vacas infectadas, produce la enfermedad de Creutzfeldt-Jakob que se caracteriza por una progresiva e invariablemente letal descomposición de las células cerebrales.

Se sabe que los priones pueden transmitirse a través de instrumentos quirúrgicos contaminados y, más raramente, a través de transfusiones sanguíneas. El consumo de productos de alimentación realizados a partir de vacas infectadas por EEB puede también inducir la enfermedad que es responsable de la muerte de casi 300 personas. Sin embargo, no se consideraba que los priones fueran transmitidos por el aire, en contraste con muchos virus como la gripe y la varicela.

Los investigadores, dirigidos por Adriano Aguzzi, desafían ahora la noción de que los priones del aire son inocuos. En un estudio, los ratones fueron albergados en cámaras especiales de inhalación y expuestos a aerosoles que contenían priones. De forma inesperada se descubrió que la inhalación de aerosoles contaminados por priones inducían la enfermedad con eficacia. Sólo un minuto de exposición a los aerosoles era suficiente para infectar al 100 por cien de los ratones.

Según explica Aguzzi, «a mayor exposición, menor era el tiempo de incubación de los ratones receptores y más rápido se producían los signos clínicos de una enfermedad priónica». El investigador señala que los descubrimientos son por completo inesperados y parecen contradecir la visión extendida de que los priones no se transmiten por el aire.

Los priones parecen transferirse por las vías respiratorias y colonizar el cerebro directamente porque defectos en el sistema inmune, conocidos por evitar el paso de los priones del tracto digestivo al cerebro, no evitan la infección.

Los autores subrayan la necesidad de tomar medidas de protección contra infecciones priónicas en laboratorios científicos, mataderos y plantas de alimentación de animales que no suelen incluir una protección estricta contra los aerosoles. Los nuevos descubrimientos sugieren que podría aconsejarse reconsiderar las regulaciones a la luz de posibles transmisiones por el aire de los priones.

Aguzzi recomienda medidas de precaución para minimizar el riesgo de una infección priónica en humanos y animales. Sin embargo, el autor enfatiza que los descubrimientos están basados en la producción de aerosoles en condiciones de laboratorio y que los pacientes de Creutzfeldt-Jakob no exhalan priones.

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