Más del 70% de los pacientes trasplantados se muestra muy contento con su calidad de vida

MADRID, 29 (EUROPA PRESS)

El 72 por ciento de los pacientes sometidos a trasplante se muestra «muy contento» con su nueva condición de vida, un 68 por ciento considera su estado de salud como «bueno» y más del 90 por ciento opina que su vida ha cambiado sustancialmente, según un estudio realizado por el Servicio de Nefrología del Hospital Universitario Marqués de Valdecilla de Santander.

«El trasplante supone muchas veces para el paciente la propia vida (es el caso de los injertos cardiacos o hepáticos) y siempre una fuente de liberación para los pacientes renales y pancreáticos», afirma la supervisora del Servicio de Nefrología del hospital Universitario Marques de Valdecilla, Rosa Alonso Nates.

Según la experta, en general no existen mucha diferencias entre la calidad de los pacientes sometidos a distintos tipos de trasplantes, pero sí en cuanto a la calidad de vida percibida. Por ejemplo, los enfermos renales tienen, antes del injerto, opciones de vivir, porque hay tratamientos que los mantienen en una situación de «normalidad» como la Diálisis Peritoneal o la Hemodiálisis con máquina. «Estos tratamientos hacen que se puedan aproximar a una vida normal. Por ello, aunque el beneficio es manifiesto y liberalizador, el cambio en estos pacientes no es tan extremo como en el caso de otros trasplantados», explica Alonso Nates.

«Hay muchos estándares de calidad de vida, y son tan subjetivos como la vida de los distintos pacientes. Es decir, la calidad de vida no depende sólo de unos parámetros antropométricos, sino que está medida por otros factores como es su situación familiar, social y económica (…). Lo importante es que el paciente no se abandone antes del trasplante, algo que ocurre a menudo, pues éste lo que le va a permitir es retomar la vida que tuviera antes de injerto, y no otra», destaca la experta.

CUIDAR LA DIETA EN NAVIDAD

«Aunque el paciente puede abandonar la rigurosidad y severidad de la dieta que le imponía su enfermedad antes del injerto, tiene que tener en cuenta que hay ciertos alimentos de los que no conviene abusar», advierte la supervisora del Servicio de Nefrología del hospital Universitario Marques de Valdecilla.

Además, casi todos los medicamentos inmunosupresores, indicados para estos pacientes para evitar el rechazo del órgano trasplantado, «producen aumentos en el colesterol, los triglicéridos, la glucosa y el ácido úrico; es decir, aumentan el riesgo de accidente vascular», asegura Alonso Nates.

En este sentido, de cara a las Navidades, «lo único que tienen que hacer estas personas es limitar el consumo de marisco y dulces, ya que aportan mucho potasio, ácido úrico y fósforo», afirma la especialista.

Por su parte, los trasplantados renales, por ejemplo, deben tener especial cuidado con los alimentos muy ricos en potasio, presente en todos los dulces navideños, ya que, según la experta, «es un enemigo de los músculos, siendo el corazón uno de ellos, por lo que puede ocasionar en él trastornos severos».

«También -prosigue Alonso Nates- han de tener cuidado con la sal, porque retiene líquidos, aumenta el peso y con él la fatiga, y con los lácteos, porque contienen mucho fósforo y sodio. Lo ideal para ellos, es comer de todo pero con moderación».

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *