CHICAGO, 24 (Reuters/EP)

En vez de una especie de elefante, África posee dos, según investigadores que confirmaron las sospechas sobre la existencia de dos paquidermos similares.

Mediante el uso de herramientas de ordenamiento genético, equipos de Harvard, la Universidad de Illinois y la Universidad de York en Gran Bretaña demostraron que el elefante de la sabana africana y el más pequeño elefante de bosque son primos lejanos y que han estado separados desde entre 2 a 7 millones de años.

«Lo que nuestro estudio sugiere es que los elefantes de bosque y sabana están lejanamente emparentados», dijo Alfred Roca de la Universidad de Illinois, quien trabajó en el estudio publicado en la publicación PLoS Biology de la organización sin fines de lucro Public Library of Science.

«No son simplemente subespecies o poblaciones de la misma clase», agregó el experto. Los equipos compararon el código genético de los elefantes modernos de Africa y Asia con el ADN de dos especies extintas: el mamut peludo y el mastodonte americano.

«El descubrimiento asombroso es que los elefantes de bosque y de sabana de Africa -que algunos afirman son la misma especie- son tan distintos entre ellos como los elefantes asiáticos y los mamuts», dijo David Reich de la escuela de Medicina de Harvard en Boston en un comunicado.

Los elefantes de bosque y de la sabana son muy distintos en tamaño. El de la sabana pesa un poco más del doble que el del bosque con un peso de entre seis a siete toneladas y mide alrededor de 3,5 metros al hombro o un metro más que su «primo».

Aún así, muchos científicos han creído que las dos poblaciones de paquidermos derivan de la misma especie, debido en parte a que se han apareado y originado descendencia. Roca señaló que comparar la secuencia genética del mastodonte -un primo muy lejano de las otras especies- permitió a los investigadores ver dónde en la evolución se distanciaron los elefantes.

En una base práctica, el estudio sostiene que los conservacionistas deberán pensar sobre las dos especies de forma distinta.

«En los últimos 50 años, todos los elefantes africanos han sido tratados como la misma especie. De hecho son tan distintas que uno debe elaborar un plan diferente de conservación para cada una», explicó Roca.

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