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MADRID, 22 (EUROPA PRESS)

El diseño de probióticos modula la fisiología de las células de grasa del organismo, según un estudio del Colegio Universitario de Cork en Irlanda que se publica en la revista «Microbiology». Los descubrimientos podrían conducir a probióticos especializados con un papel en la prevención o tratamiento de trastornos como la obesidad.

Los investigadores diseñaron una variedad de Lactobacillus para producir una versión de una molécula llamada ácido linoleico conjugado (ALC). Cuando esta cepa bacteriana sintética se proporcionó en el alimento a ratones, los investigadores descubrieron que la composición del tejido graso de los ratones se alteró de forma significativa, lo que demuestra que la ingestión de bacterias vivas puede influir en el metabolismo en localizaciones remotas en el organismo.

El ALC es un ácido graso que se produce en versiones diferentes por distintas bacterias. Un tipo, llamado t10, c12 ALC, se han asociado con una menor grasa corporal en humanos y otros animales. t10,c12 ALC también tiene la capacidad de inhibir el crecimiento de las células de cáncer de colon e inducir su mortalidad. Sin embargo, este tipo de ALC sólo lo producen ciertas bacterias, incluyendo la «Propionibacterium acnes», una bacteria de la piel que puede causar acné.

En el estudio, un gen que codifica una enzima de «P. Acnes» se transfirió a la cepa de «Lactobacillus» para permitirle producir t10,c12 ALC. Las variedades de «Lactobacillus» son habitantes comunes de la flora intestinal normal y a menudo se encuentran en los productos probióticos.

Los investigadores descubrieron que el nivel de t10,c12 ALC en el tejido graso de los ratones se cuadruplicaba cuando eran alimentados con el probiótico recombinante. Además, el estudio demuestra que los microbios intestinales tienen un impacto sobre el metabolismo del organismo que habitan y en particular sobre la composición de la grasa.

Según explica Catherine Stanton, responsable del estudio, «la grasa no es una capa inerte en nuestro cuerpo sino que es activa y proinflamatoria y un factor de riesgo de muchas enfermedades, incluyendo el cáncer. El trabajo muestra que existe potencial para influir en ello a través de interacciones entre la dieta y los microbios de los intestinos.

El mismo grupo de investigadores descubrió previamente que la ALC producida era capaz de reducir la viabilidad de las células de cáncer de colon en un 92 por ciento. «Es posible que un probiótico productor de ALC pueda también controlar las células del cáncer de colon. Todos nuestros descubrimientos hasta la fecha demuestran que el metabolismo de las bacterias intestinales pueden modular la actividad de las células del organismo en formas beneficiosas para él».

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