MADRID, 13 (EUROPA PRESS)

Un equipo de la Red de Investigación Cardiovascular (RECAVA) del Instituto de Salud Carlos III, dependiente del Ministerio de Ciencia e Innovación, ha desarrollado una estrategia que resulta eficaz para controlar el cumplimiento terapéutico de los pacientes con hipertensión, según informa la revista «Circulation».

Según datos de este estudio, en España se estima que hay más de 5 millones de adultos con la tensión arterial mal controlada, el 50 por ciento de los afectados por esta dolencia, pese a que actualmente existe un arsenal de medicamentos efectivos y seguros para tratarla.

Para tratar de corregir el motivo de este mal control, que los expertos asocian a un bajo cumplimiento del tratamiento, un equipo coordinado por los doctores Rafael Gabriel y Manuel Pladevall ha tratado de poner en marcha una nueva estrategia para mejorar el cumplimiento terapéutico, es decir, el no abandono y la correcta toma de la medicación por los pacientes.

En el estudio participaron 79 médicos de Atención Primaria pertenecientes a centros de salud de toda España y 875 pacientes, que fueron divididos en un grupo de control (457) y otro de intervención (418). En ambos se vigiló periódicamente su presión arterial y se indagó la posible aparición de eventos cardiovasculares durante cinco años, y la intervención duró 6 meses y la duración media del seguimiento 39 meses.

En el grupo de seguimiento se procedió al recuento de pastillas durante las visitas al médico mediante un dispositivo electrónico incorporado al envase de las pastillas que registra en un chip las horas y fechas que el paciente abre el envase del tratamiento a lo largo de un mes.

Además, se designó a un miembro de la familia para apoyar y supervisar la adhesión del paciente al tratamiento del paciente y en tercer lugar el proporcionar a los pacientes una hoja informativa sobre sus medicamentos antihipertensivos.

Tras los seis meses de iniciar el estudio, los pacientes en intervención mostraron una media de presión arterial sistólica significativamente menor que los pacientes del grupo control (148 mmHg los primeros y 151 mmHg los segundos).

También evidenció una disminución de la presión arterial diastólica de 81,9 mmHg en los primeros frente a 83,0 mmHg en los segundos. Además los pacientes en el grupo de intervención fueron menos propensos a tener incontrolada la tensión arterial y fueron mejores cumplidores del tratamiento.

El estudio muestra también que tras cinco años no hubo diferencia entre grupos en el número de eventos y complicaciones cardiovasculares.

Según el doctor Gabriel, este estudio proporciona «una guía útil» que puede ayudar a los gestores de salud en Atención Primaria a aplicar estrategias para mejorar la adherencia al tratamiento con fármacos antihipertensivos.

«Por desgracia, por sí mismo, mejorar el cumplimiento del tratamiento farmacológico en pacientes hipertensos de alto riesgo puede tener sólo un impacto limitado sobre la morbi-mortalidad cardiovascular», asegura este experto.

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