MADRID, 10 (EUROPA PRESS)

Una de cada cinco personas desarrollará un proceso autoinmune a lo largo de su vida, según ha explicado el jefe de sección de Medicina Interna del Hospital La Paz de Madrid y experto en estas patologías, el doctor Antonio Gil Aguado, siendo las patologías más frecuentes el síndrome de Sjógren, el lupus eritematoso, el síndrome antifosfolípido y las vasculitis sistémicas.

Durante las II Jornadas en Enfermedades Autoinmunes Sistémicas del Hospital Universitario La Paz, avaladas por el grupo GEAS de la Sociedad Española de Medicina Interna (SEMI), este experto ha recordado que, aunque su origen es desconocido, existe “una importante evidencia del protagonismo de los microorganismos, -virus, bacterias, micobacterias y parásitos- en la génesis y el desencadenamiento de ciertos autoanticuerpos que contribuyen a su reactivación”.

Asimismo se sabe que, sobre una base de predisposición genética, los factores ambientales (la epigenética), las hormonas, las infecciones y los fármacos juegan un papel importante como desencadenante de las mismas.

En este sentido el especialista resume que individuos predispuestos, y debido al fenómeno de mimetismo molecular o reactividad cruzada, determinantes antigénicos estructurales, desencadenan estas enfermedades al inducir una respuesta inmune, aunque este no es el único mecanismo involucrado para su inicio. “Infección y autoinmunidad son dos compañeros de viaje mal avenidos”, añade,

Entre las tipologías más frecuentes de estas enfermedades de complejo abordaje y tratamiento se encuentran el síndrome de Sjógren, el lupus eritematoso, el síndrome antifosfolípido y las vasculitis sistémicas. Así, el lupus eritematoso sistémico, es mucho más frecuente entre las mujeres (entre el 75% y el 92% de los casos) y su prevalencia es de entre 24 y 27 casos por 100.000 habitantes.

Respecto al futuro, según el doctor Gil, “enfermedades autoinmunes constituyen un campo muy atractivo para la investigación traslacional orientada a la identificación de nuevas dianas terapéuticas”.

Así, explica que es importante plantear el desarrollo de líneas de investigación básicas en estas enfermedades, en lo referente a su patogenia y etiología, ya que, en muchas ocasiones, los conocimientos y aplicaciones terapéuticas en las enfermedades autoinmunes vienen derivadas de otros ámbitos de la medicina, lo que retrasa la traslación del tratamiento a los pacientes.

Por otra parte, Gil señala que el principal aspecto a mejorar pasa por la formación de expertos dentro de las unidades. “El reconocimiento, por parte de las autoridades sanitarias, de estas patologías como enfermedades crónicas, así como un mayor apoyo psicológico y social, son aspectos que reclaman insistentemente, y con razón, estos pacientes”, reconoce, y añade que no se debe olvidar la necesidad de impulsar la relación entre los investigadores básicos y los médicos asistenciales.

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