La catedrática de la Universidad de Valencia Amparo Belloch diserta sobre las causas de las obsesiones

SANTA CRUZ DE TENERIFE, 3 (EUROPA PRESS)

La catedrática de Psicología de la Universidad de Valencia Amparo Belloch Fuster ha participado este viernes en el congreso sobre los tratamientos de trastornos de ansiedad y depresión que se ha celebrado en la Universidad de La Laguna (ULL). La especialista ha explicado que los mecanismos mediante los cuales los pensamientos intrusivos obsesivos que, en un momento u otro, experimentan todas las personas, se convierten en obsesiones y ha propuesto un tipo de tratamiento de enfoque cognitivo eficaz y alternativo al más habitual, de tipo conductual.

Belloch ha justificado esta aproximación cognitiva argumentando que la perspectiva conductual se ha mostrado insuficiente para explicar las obsesiones, informa la ULL en un comunicado. Además, dado que éstas son un producto mental, fijarse únicamente en las acciones visibles para abordar estos trastornos resultaría afrontar solamente una parte del problema.

Como ha explicado la ponente, prácticamente todas las personas tienen en algún momento u otro esta clase de pensamientos intrusivos de tipo obsesivo, que pueden tener que ver con deseos de agresión, sexualidad o cualquier otra idea que afecta a las nociones morales o sociales. El problema no es tanto el número de pensamientos de este tipo que se tenga, el cual es similar en todos los sujetos, como su frecuencia y, sino la valoración e importancia que se les otorgue.

Belloch lo resumió de manera muy coloquial, pero clara: «Si cuando tenemos esta clase de ideas, nuestra reacción es vaya tontería o esto no significa nada, no hay problema. Pero si lo que pensamos es ¿por qué estoy teniendo esas ideas?, puede iniciarse el proceso que lleve a la obsesión». Porque, en última instancia, este trastorno lo produce la necesidad que surge en el sujeto de librarse de esa clase de ideas.

Así, el problema lo causa la valoración que cada persona hace sobre ese pensamiento concreto, que al repetirse acaba convertido en obsesión y puede provocar comportamientos compulsivos. De este modo, el sujeto que desea neutralizar esos pensamientos intrusivos recurre a estrategias que son o bien inadecuadas o disfuncionales o, lo que es peor, difíciles o imposibles.

Un ejemplo de las primeras serían aquellas personas que se obsesionan con la limpieza por miedo a que la suciedad afecte a su familia y, por ello, pasan un trapo por todos los objetos. Es una estrategia disfuncional porque, en última instancia, su conducta no responde a ningún problema verdadero, ya que no existe peligro real. Además, en caso de acentuarse, ese comportamiento puede convertirse en una estrategia del segundo tipo, pues es materialmente imposible limpiarlo todo en todos los momentos.

SUPRESIÓN

Las estrategias de supresión que utiliza el paciente obsesivo compulsivo son, realmente, las que causan su problema, y no los pensamientos que tenga, ya que éstos son comunes a todas las personas. Como señaló Belloch, incluso en personas sanas, el mecanismo de inhibición de esta clase de ideas no es inocuo, por lo que realizó una advertencia a los psicólogos que asistían al congreso: «Si van a realizar terapia a personas con estos trastornos, ni se les ocurra decirles no pienses en ello, pues es como si a un depresivo le pedimos que no esté triste».

La terapia cognitiva que propone la especialista ya ha sido probada con varios grupos de pacientes y en enero de 2011 será publicada en forma de manual. Su principal objetivo es convertir las obsesiones en pensamientos intrusivos como los que tienen todas las personas. Por ello, no se focaliza el tratamiento sobre las ideas en sí, sino sobre las valoraciones que se hagan sobre ellas.

Los resultados han demostrado que esta terapia cognitiva es tan eficaz como la conductual que se utiliza habitualmente para los trastornos obsesivos, denominada Exposición con Prevención de Respuesta (EPR). Además, se ha verificado que es más efectiva si se aplica individualmente, y está especialmente indicada para tratar obsesiones autógenas, que son aquellas relacionadas con el sexo, la religión, la moral o la religión.

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