MADRID, 30 (EUROPA PRESS)

Las enfermedades cardiovasculares y hepáticas se han convertido en el principal problema a tratar en los pacientes con VIH/sida en occidente, según ha explicado el doctor Vicente Soriano del servicio de Enfermedades Infecciosas del Hospital Carlos III de Madrid, que recuerda que en los países desarrollados sida ya no debería significar necesariamente muerte sino fuera porque tiene más probabilidades que el resto de la población a morir por una hepatitis C o a sufrir una arteriosclerosis.

Según ha señalado en una entrevista a Europa Press, estos pacientes están predispuestos a sufrir antes que el resto de la población fenómenos infamatorios vasculares y problemas en el hígado, por ello la prevención es fundamental y los consejos –“los mismos que al resto de la población pero con más urgencia”, señala– se centran en reducir el colesterol, una alimentación saludable, realizar algo de ejercicio, no fumar, seguir el tratamiento, etc.

“Si hay algo que funciona contra la cirrosis y el infarto en ésta población VIH-positiva hay que hacerlo si cabe con más prontitud y sin demorarlo”, ya que “la progresión a cirrosis está acelerada en estos pacientes y la incidencia de infarto de miocardio se produce a edad más joven que en la población general”.

Lo que está claro es que esta población ya no muere por la infección, ha asegurado, “ahora hay enfermedades que dan la cara y toman protagonismo, enfermedades que antes considerábamos secundarias y relacionadas con la edad”. El problema es que aparecen cuando el pacientes aún es joven, alrededor de los 50 años.

Afrontar esta situación en los países subdesarrollados –África Subsahariana, Sudamérica, o sureste asiático–, para este experto es aún innecesario porque “allí el sida clásico es el problema principal, se mueren porque no hay acceso a los antirretrivirales”, y su tasa de supervivencia sigue siendo, al menos, 20-30 años menor por este motivo.

CONOCIMIENTO DE LA ENFERMEDAD

Estos pacientes son conscientes de la situación, no obstante, Soriano ha afirmado que “los pacientes siguen teniendo respeto a la enfermedad”. “Es un drama a nivel individual que le diagnostiquen una infección por VIH, pero no tiene nada que ver con cómo se recibía la noticia en los años 80, cuando ésta noticia era una sentencia de muerte”, añade.

En gran medida la situación ha mejorado gracias al trabajo que desarrollan los especialistas en la prevención de las enfermedades que más pueden afectar a estos pacientes. “Machacamos mucho a los pacientes, la relación es mayor que con un paciente normal, les castigamos si bebe, les pedimos que no fumen, que hagan deporte que sean constantes con la medicación, etc.”.

“Los pacientes con VIH/sida en España están muy bien tratados, en general, y los médicos somos conscientes de que claramente la atención debe ser integral, no solo por el virus, sino porque todo lo que produce”, ha advertido.

En cuanto al futuro, para Soriano los médicos no deben “contentarse” con el beneficio que aporta el tratamiento antirretroviral, “hay que saber que dan la cara ahora otros problemas en los pacientes VIH-positivos a los que hasta ahora no estábamos acostumbrados a darles importancia”. “Hay que ser agresivo para tratar la hepatitis C y saber prevenir en lo posible el riesgo cardiovascular”, ha añadido.

PROBLEMAS NEUROCOGNITIVOS

El tratamiento de la hepatitis se encuentra en un momento “revolucionario”. Aunque la situación actual no es positiva ya que se estima que el 30 por ciento de los infectados podrían haber desarrollado una hepatitis C, en gran medida producto del auge de las drogas por vía intravenosa en los años 80.

Para estos pacientes el futuro es prometedor con la aparición del telaprevir y boceprevir (inhibidores de la proteasa), nuevos antivirales para la Hepatitis C, que van a cambiar el tratamiento de la enfermedad de forma “drástica”.

En cuanto a las enfermedades cardiovasculares, como ha señalado Soriano anteriormente, es un problema que debe ser controlado. En este caso la arteriosclerosis, el mecanismo que la causa es un proceso infamatoria crónico producto de la infección, que ocasiona que se estén desarrollando continuamente moléculas de la inflación en el cuerpo de la persona con el VIH, lo que produce que se desarrolle a edad más precoz el infarto de miocardio.

Hay un tercer problema que afecta a estos pacientes que son los problemas neurocognitivos, que consisten en una perdida sensible de la memoria. Un problema que aparece al rededor de los 50 años y que no está relacionado con la demencia senil ni con el Alzheimer, “pero que se desarrolla con perdida de facultades de modo subagudo, no muy evidente”.

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