MADRID, 16 (EUROPA PRESS)

El aire de los municipios de Lourizán (Pontevedra) y Flix (Tarragona) mantiene niveles “muy elevados” de mercurio en aire, que superan “con creces” el límite marcado por la Organización Mundial de la Salud (OMS) para la exposición crónica, según el informe “Inmisiones de mercurio en la industria clorcáustica 2006-2010” presentado por Ecologistas en Acción, dentro de la campaña internacional “Mercurio Cero”.

El estudio ha realizado mediciones de mercurio durante el pasado verano cerca de las fábricas de cloro que utilizan mercurio y las han comparado con las realizadas en 2006 y 2007. Estas medidas han sido analizadas por el laboratorio de Biogeoquímica de metales pesados en la Escuela Universitaria Politécnica de Almadén (Ciudad Real) de la Universidad de Castilla-La Mancha.

Asimismo, durante el trabajo se ha detectado mercurio en los suelos de las huertas, lo que indica claramente que la industria del cloro emite “mucho más mercurio del que declara oficialmente, poniendo en riesgo la salud de los vecinos y la calidad del pescado que consumimos”.

Además, recuerda que “todo el pescado” que se consume está “contaminado por mercurio” y las cantidades de mercurio presentes en el medio ambiente y en el cuerpo humano “siguen aumentando”.

ESPAÑA: LAS AUTORIDADES NO TOMAN MEDIDAS

Ecologistas en Acción recuerda que desde “hace años” la ONU y la Unión Europea alertan de la “urgencia de controlar este problema de salud pública”. Así, asegura que mientras la situación en todo el mundo es “de máxima alerta”, en España “las autoridades no se deciden a tomar medidas”.

En ese sentido, exige que no se siga autorizando la producción de cloro con tecnología de celdas de mercurio (que no es una Mejor Técnica Disponible, según la Directiva IPPC), que se obligue a las empresas a limpiar los suelos y aguas que hayan contaminado y a indemnizar a las personas afectadas.

La organización explica que el mercurio puede formar metilmercurio, que se acumula y concentra en los ecosistemas acuáticos y, sobre todo, en grandes peces como el atún, el tiburón y el pez espada. Se trata de un neurotóxico que puede afectar a la formación del cerebro, por lo que “la exposición es muy preocupante durante el embarazo o la lactancia”. Además, puede provocar daños en el sistema cardiovascular y aumentar la mortalidad.

Asimismo, el mercurio provoca también transtornos neurológicos y de comportamiento: temblores, labilidad emocional, insomnio, pérdida de memoria, cambios en el sistema neuromuscular, dolores de cabeza, fallos en el riñón y la tiroides. El Centro Internacional de Investigación sobre el Cáncer (2) considera que los compuestos de metilmercurio pueden ser carcinógenos.

En España, las plantas de cloro-sosa con celdas de mercurio son las principales consumidoras de mercurio. Estas son una tecnología obsoleta, que data del siglo XIX y que fue superada hace tiempo por un proceso de membrana, de producción limpia y que consume un 30 por ciento menos de energía.

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