MADRID, 5 (EUROPA PRESS)

El Consejo Europeo de Resucitación (ERC, en sus siglas en inglés) ha presentado un documento con recomendaciones para profesionales sanitarios y población general sobre el manejo y tratamiento de las paradas cardiorrespiratorias, asegurando que se puede ayudar a salvar más de 100.000 vidas por esta causa.

Dichas «Guías de Resucitación 2010» actualizan los conocimientos incorporados en anteriores publicaciones sobre el mismo tema, e insisten en la necesidad de dar un mayor impulso a la implantación de desfibriladores semiautomáticos en áreas públicas para conseguir evitar estas muertes.

Las paradas cardiorrespiratorias pueden estar provocadas por una enfermedad coronaria o un accidente de tráfico, pero también por un percance escolar, deportivo e incluso doméstico.

Sin embargo, los autores de este documento aseguran que muchas víctimas de muerte súbita podrían sobrevivir si la reanimación cardiopulmonar se produce en presencia de alguien con capacidad para realizar soporte vital (resucitación cardiopulmonar) y alertar al sistema de emergencias.

«Si queremos lograr el máximo beneficio en la lucha contra la muerte súbita, entonces es preciso generalizar la formación todo lo posible», asegura el doctor Antonio Caballero Oliver, uno de los cuarenta y seis autores de esta guía.

De hecho, Caballero, que forma parte del Grupo de Urgencias y Atención Continuada de la Sociedad Española de Medicina de Familia y Comunitaria (semFYC), fue hasta hace poco presidente del Consejo Español de Paradas Cardiorrespiratorias, que actualmente ultima la versión española del texto europeo.

Entre las novedades de este documento, se aconseja que cualquier reanimador, tanto si está entrenado como si no, dé compresiones torácicas al afectado y las alterne con dos ventilaciones de rescate cada 30 compensaciones, ya que sigue siendo considerado como el método ideal de reanimación.

Además, recomiendan minimizar la interrupción de estas compresiones torácicas, que deben ser siempre de buena calidad, de al menos 5 centímetros de profundidad y a una rapidez de 100 compresiones por minuto.

EVITAR MUERTES SÚBITAS EN EL HOSPITAL

Del mismo modo, subrayan la importancia de detectar el deterioro fisiológico para prevenir la muerte súbita intrahospitalaria y de reconocer los síntomas de aviso de una parada cardiaca, y se descarta el uso de fármacos por vía intratraqueal, no así la vía intraósea, siempre que la vía venosa no sea accesible.

Las guías también proponen la generalización de la hipotermia terapéutica en los pacientes comatosos tras un paro cardiaco, tanto si es por un ritmo desfibrilable como si no.

Algunas de estas novedades provocaron grandes controversias, según ha reconocido el doctor Caballero, aunque los cambios «siempre se han hecho en función bien de la evidencia disponible para recomendar el cambio, bien de la necesidad de simplificar las cosas y así facilitar su aplicación».

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