BARCELONA, 25 (EUROPA PRESS)

El Hospital del Mar de Barcelona ha realizado con éxito esta semana por primera vez en Cataluña la primera ablación de una arritmia auricular mediante un balón sometido a una temperatura de 40 grados bajo cero.

La técnica, que se ha utilizado para otras patologías, supone una novedad respecto a la técnica clásica utilizada para solucionar este problema, puesto que utiliza frío –crioablación– y no calor –radiofrecuencia– para evitar algunas complicaciones.

Ello supone más seguridad, mejores resultados, menos posibilidades de lesiones secundarias, reversibilidad durante la realización de la técnica y, por último, menos tiempo quirúrgico y menor exposición a la radiación que se utiliza para ver los catéters en tiempo real.

La nueva técnica consiste en introducir un cáteter hasta la aurícula izquierda, hinchar un balón y colocarlo tapando perfectamente la entrada a una de las cuatro venas pulmonares, ha explicado el responsable de la Sección de Arritmias del Hospital y de la aplicación del nuevo procedimiento, Julio Martí.

«Cuando se comprueba que no hay ninguna fuga del contraste inyectado dentro de la vena hacia la aurícula, y por tanto el cardiólogo asegura que el balón sella perfectamente la desembocadura de la vena se llena de nitrógeno líquido a 40 grados bajo cero y se mantiene durante cinco minutos», ha añadido.

Igual que sucede cuando alguien coge un hielo con la mano, el balón se engancha por efecto del propio frío a las paredes de la vena, asegurando que toda la superficie de contacto reciba la crioablación.

Ello garantiza que no queda ningún poro por donde escapar del impulso eléctrico anormal generado en este área de la aurícula. Pasados cinco minutos, la temperatura se normaliza y se reposiciona el balón a otra vena. La operación se repite por las cuatro venas pulmonares y los resultados son óptimos.

Las arritmias cardíacas se producen cuando existe una conducción eléctrica anormal en el corazón, lo que se traduce «a groso modo» en que el corazón palpite demasiado rápido o demasiado lento, de forma irregular o a saltos.

Algunas arritmias son benignas, leves o incluso esporádicas, pero otras pueden ser potencialmente mortales, ya que pueden acabar en un paro cardíaco y en una muerte súbita.

La técnica clásica «quema» los circuitos que emiten actividad eléctrica que no impide los latidos, pero comporta complicaciones y no es eficaz entre el 15 y el 30 por ciento de casos.

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