SEVILLA, 5 (EUROPA PRESS)

Un grupo de investigadores de la Universidad de Sevilla (US) han iniciado un proyecto de excelencia cuyo objetivo es la obtención de biomoléculas con propiedades antiinflamatorias (colitis ulcerosa, enfermedad de Crohn, entre otras) y anticancerosas (cáncer de colon) que pudieran dar lugar a fármacos efectivos en el tratamiento de la inflamación intestinal y el cáncer.

Según informa Andalucía Innova, los datos clínicos observados desde hacía tiempo sugerían una conexión entre el origen del cáncer con los procesos inflamatorios de carácter crónico están actualmente en revisión «siendo muy importantes las evidencias que demuestran los mecanismos que conectan ambos procesos».

El grupo dirigido por la farmacóloga Virginia Motilva, en colaboración con la fisióloga vegetal de la Hispalense, Sofía García Mauriño, analizará los componentes activos de plantas tropicales usadas en la medicina tradicional por sus propiedades terapeúticas frente a las patologías anteriormente citadas y donde destacan especies de los géneros «Morinda», «Prionosciadium», «Davilla» o «Rizhophora» («mangle rojo»).

«En la actualidad los programas de desarrollo de nuevos fármacos son amplios y variados e incluyen la búsqueda de nuevos agentes de origen natural y efectivos frente a patógenos resistentes, antiinflamatorios, inmunosupresores, antitumorales, así como compuestos para el tratamiento de una gran variedad de enfermedades que han incrementado su incidencia debido al estilo de vida y al envejeciemiento de la población, como son las enfermedades cardiovasculares y las neurodegenerativas», asegura la investigadora.

Los investigadores sitúan a las sirtuínas, enzimas reguladoras «muy interesantes» para poder combatir, por ejemplo, la inflamación intestinal y prevenir la aparición del cáncer colorectal. «Un fenómeno que se puso de manifiesto en los años 30 del siglo pasado es que la limitación de nutrientes hacía que ratas de laboratorio viviesen hasta un 40 por ciento más que los animales alimentados con una dieta estándar», matiza.

Además, la restricción calórica aumentaba la resistencia a muchas enfermedades crónicas degenerativas incluyendo el cáncer. «Se está valorando la importancia de estas enzimas como reguladoras de procesos metabólicos, inflamatorios o cancerosos a través de sus conexiones con determinadas vías de transducción de señales de respuesta a diferentes estímulos», apunta.

En este sentido, los compuestos bioactivos que pretende descubrir el grupo de investigación sevillano en estas especies podrían llegar a regular la capacidad de las sirtuínas, como han demostrado que lo hacen la quercetina, el piceatanol o el resveratrol, su principal valedor. «Es decir, además del resveratrol, que potencia esta actividad, nuestro objetivo es descubrir nuevas y más potentes moléculas», sugiere.

El proyecto multidisciplinar implica a otros grupos de investigación de químicos, biólogos y biotecnólogos que se encargan de la recolección de las especies, del procedimiento químico bioguiado, o de complementar los ensayos de actividad.

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