MADRID, 4 (EUROPA PRESS)

Las personas que viven en vecindarios pobres son más propensas a ser diagnosticadas con cáncer colorrectal no localizado en fase avanzada, según un estudio de la Universidad de Massachusetts que se ha hecho público en la conferencia de la Asociación Americana de Investigación del Cáncer celebrada en Miami (Estados Unidos).

Según explica Chyke Doubeni, responsable del estudio, “la comunidad de médicos debería ser animada a conocer las características de sus pacientes y a utilizar esta información para guiar los encuentros con ellos, para ayudar a reducir las diferencias en el cáncer colorrectal, que es una enfermedad prevenible”.

Los investigadores evaluaron datos de un estudio sobre dieta y salud entre participantes de seis estados estadounidenses y dos áreas metropolitanas sin antecedentes de cáncer colorrectal. El estado socioeconómico se obtuvo por un índice de deprivación socioeconómica procedente del censo de datos estadounidense del año 2000.

Los descubrimientos revelaron 6.934 casos de cáncer colorrectal entre los 560.288 participantes seleccionados, el 59 por ciento de estos casos eran tumores distantes regionales no localizados. Después de tener en cuenta la edad y el sexo de los participantes, los investigadores informaron de una incidencia del cáncer colorrectal de 17,5 por 10.000 personas-año.

Los participantes que residían en los vecindarios menos deprimidos económicamente tenían una tasa de incidencia del 16,2 en comparación con el 19,8 de aquellos que vivían en los barrios más pobres.

Después de tener en cuenta aspectos como el nivel de educación, los patrones dietéticos asociados al riesgo de cáncer colorrectal los antecedentes de tabaquismo y el índice de masa corporal, los descubrimientos revelaron que aquellos en los vecindarios más pobres tenían un 13 por ciento más de incidencia global del cáncer colorrectal y un 15 por ciento mayor de incidencia del cáncer colorrectal no localizado en comparación con aquellos en los barrios menos pobres.

Los investigadores planean evaluar posibles diferencias entre hombres y mujeres y evaluar las razones que subyacen a las diferencias, incluyendo los fallos en la atención sanitaria.

“Necesitamos comprender más sobre los patrones de utilización de la atención sanitaria de los pacientes en los barrios más pobres y los obstáculos para la detección del cáncer colorrectal en tales vecindarios”, concluye Doubeni.

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