MADRID, 10 (EUROPA PRESS)

El uso de la toxina botulínica o “bótox” ha supuesto un “gran paso” en el tratamiento de la migraña ya que permite mejorar la calidad de vida de uno de cada dos pacientes que no respondían a otros tratamientos, según ha reconocido el doctor Samuel Díaz Insa, coordinador del grupo de estudio de Cefaleas de la Sociedad Española de Neurología (SEN).

En concreto, como explica este experto, este tratamiento consiste en la inyección pericraneal en 15-30 puntos de toxina botulínica tipo A cada tres meses, carece de efectos secundarios y “es compatible con el resto de tratamientos”.

De este modo, permite combatir este desorden neurológico crónico mejorando “considerablemente” la calidad de vida de la mitad de los pacientes, ya que aumentan sus posibilidades de llevar una vida normal.

La migraña, cuyo Día Mundial se celebra el domingo 12 de septiembre, afecta a entre el 12 y 15 por ciento de las personas en España, especialmente mujeres, y conlleva una fuerte limitación para quienes la padecen.

De hecho, la imposibilidad de llevar una vida normal llega incluso a ser el causante de la aparición del “presentismo laboral”, un nuevo fenómeno caracterizado por un rendimiento laboral por debajo del 50 por ciento.

Además, la actual situación económica que vive el mercado laboral y “el estrés que eso conlleva” hace que se intensifique la gravedad de la migraña, pasando de un estadío leve a otro más moderado o severo y pueden contribuir al paso de una migraña episódica a crónica.

La SEN recuerda a todos los pacientes que deben consultar al neurólogo para que decida si se realiza un diagnóstico más preciso y mejorar así sus condiciones socioasistenciales, ya que “sólo con un tratamiento adecuado y la supervisión de un neurólogo, el paciente conseguirá mejorar en gran medida su calidad de vida y llevar una vida normal”, concluye Díaz Insa.

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