MADRID, 10 (EUROPA PRESS)

La infraestructura energética mundial seguirá emitiendo aproximadamente 496 gigatoneladas de dióxido de carbono en los próximos 50 años, según un estudio de la Universidad Concordia en Montreal (Canadá) que se publica en la revista “Science”. Los autores del trabajo predicen que las tecnologías más contaminantes está aún por desarrollarse.

Según explican los investigadores, este nivel de emisiones permitirá que se estabilicen los niveles en la atmósfera del dióxido de carbono hasta por debajo de las 430 partes por millón y sólo llevará a que la temperatura global media suba los 1,3 grados centígrados por encima de las medias de temperatura anteriores a la era industrial.

Estas cifras probablemente evitarían muchos de los impactos clave del cambio climático que muchos expertos predicen que se producirán si la temperatura global sube dos grados centígrados sobre los niveles preindustriales y los niveles de dióxido de carbono aumentan por encima de los 450 partes por millón en la atmósfera.

Sin embargo, los científicos dicen que sus descubrimientos ilustran lo difícil que será para los gobiernos del mundo mantener la temperatura global por debajo de ese umbral de aumento de dos grados ya que llevará décadas de duro trabajo prescindir de las tecnologías que emiten dióxido de carbono.

Los investigadores recopilaron datos de emisiones de plantas eléctricas, emisiones de vehículos de motor y otras producidas directamente por la industria, los hogares, los negocios y el transporte para estimar sus efectos sobre la atmósfera.

Sin embargo, los autores no tuvieron en cuenta las industrias que producen motores, las redes de autovías con gasolineras, las refinerías de petróleo u otras infraestructuras que promueven el uso de tecnologías que emiten dióxido de carbono.

A la luz de sus descubrimientos, los investigadores advierten que las fuentes de las emisiones más perjudiciales aún no se han desarrollado. Los autores predicen que se necesitarán 30 teravatios de energía procedentes de fuentes neutrales de carbono para mantener el crecimiento económico y evitar el umbral de los dos grados que podrían provocar los principales cambios climáticos.

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