MADRID, 6 (EUROPA PRESS)

Un estudio pone de manifiesto la necesidad de tener en cuenta la personalidad narcisista a la hora de planificar las intervenciones terapéuticas y las posibles recaídas en pacientes por abuso y adicción a sustancias.

Carmen Ripoll y José Salazar, investigadores adscrito del CIBER de Salud Mental en el Centro de Salud Mental de Paterna en Valencia, y Julio Bobes, investigador principal del CIBERSAM en el grupo de la Universidad de Oviedo y presidente de la Sociedad Española de Psiquiatría Biológica (SEPB) han realizado un estudio que demuestra que la personalidad narcisista representa un componente importante de los trastornos de personalidad en los sujetos con abuso o dependencia de drogas

El trabajo titulado “Validez de la versión española de la Hypersensitive Narcissism Scale (HSNS) en una Unidad de Conductas Adictivas”, tenía como objetivo comprobar la validez de la versión española de la escala de narcisismo encubierto Hypersensitive Narcissism Scale (HSNS) en la población indicada.

En una muestra de 79 pacientes se evaluó la fiabilidad mediante el alfa de Cronbach y el coeficiente de correlación intraclase (CCIC), la validez de constructo mediante análisis factorial y la validez concurrente mediante la correlación de la HSNS con medidas de gravedad, discapacidad, autoestima, narcisismo manifiesto o trastornos de personalidad.

El estudio pone de manifiesto que, aunque habitualmente se da por supuesto que las personas que abusan de sustancias poseen escasa autoestima, los resultados de las investigaciones sobre este asunto no solamente no son concluyentes, sino que incluso resultan contradictorios.

Del mismo modo, “la prevalencia de los trastornos de personalidad es elevada en las personas que consumen sustancias y, sin embargo, su influencia en el pronóstico sobre la respuesta al tratamiento también es controvertida”, señalan.

DOS TIPOS DIFERENCIADOS

En primer lugar se ha comprobado que entre la población de usuarios de los servicios de tratamiento por abuso de drogas, al igual que en otros contextos, también se pueden definir dos tipos de narcisismo: por un lado el narcisismo arrogante o manifiesto, caracterizado por el exhibicionismo y la fanfarronería y, por otro, el narcisismo encubierto, caracterizado por hipersensibilidad y vulnerabilidad en las relaciones personales, así como la baja autoestima. Ambos casos de narcisismo se caracterizan por el egoísmo y la sensibilidad a las críticas.

En segundo lugar se ha demostrado que las personas en tratamiento por abuso o dependencia de drogas responden a los tratamientos según presenten un tipo u otro de narcisismo. En síntesis, la sensibilidad excesiva a la humillación supone un factor de riesgo para el fracaso terapéutico, mientras que el orgullo y la confianza en sí mismo supone un factor de protección.

El trabajo, publicada en agosto, también describe la utilidad de los resultados para la práctica clínica. La implicación práctica se resume en la necesidad de tomar en cuenta estos rasgos de personalidad al planificar las intervenciones terapéuticas y las posibles recaídas.

En conclusión, la versión española de la HSNS puede resultar un instrumento válido para la estimación del narcisismo encubierto en sujetos tratados por adicción o abuso de sustancias. Lo aportado en los trabajos resulta novedoso porque se aporta una perspectiva distinta a lo habitual en el tratamiento del consumo de sustancias.

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