MADRID, 31 (EUROPA PRESS)

Un equipo de la Facultad de Química de la Universidad de la República, en Montevideo (Uruguay), ha conseguido desarrollar piel sintética de «bajo coste» para el tratamiento de pacientes quemados y otras lesiones de la piel, creada a partir de colágeno extraído de tendones bovinos.

Aunque la piel artificial ya existe en el mercado, el tejido que estos científicos han desarrollado a partir de las vacas «permite a la piel humana regenerarse a medida que el producto es reabsorbido por el organismo».

De este modo, según ha explicado el director de este equipo, Álvaro Mumbrú, en declaraciones a la BBC, recogidas por Europa Press, se consigue el aislamiento de la herida «con la consiguiente prevención de infecciones, hasta un mejor resultado estético por el crecimiento de la propia piel».

De hecho el objetivo de estos expertos es encapsular este producto en activos embebidos en la piel, de modo que cuando la piel sintética comience a ser degradada por el organismo, el producto –ya sea como antibióticos, antiinflamatorios o analgésicos– se liberará de forma gradual y tópica, sin necesidad de suministrar grandes dosis.

Además, la otra novedad es su procedencia bovina, que permitirá a Uruguay desarrollarlo a precios más económicos e incluso exportarla a otros países, ya que es uno de los pocos países en el mundo que tiene el estatus de país libre de encefalitis espongiforme bovina o mal de las vacas locas.

«El 95 por ciento de la materia prima que se necesita para producir este tipo de tejidos proviene de un producto tradicional uruguayo, como es la vaca, lo que otorga al país una ventaja importante y permite un abaratamiento en costes muy importante», reconoce Mumbrú.

Actualmente, el centímetro cuadrado de piel sintética cuesta alrededor de unos 220 dólares (unos 173 euros) aunque este experto confía en que cuando estos nuevos tejidos se fabriquen a gran escala se venda a un precio 20, 30, 40 y hasta 50 veces menor».

«Sabemos que hay mucha demanda del producto en muchos países y esperamos poder producirlo y exportarlo a medio plazo», dijo Mombrú.

No obstante, antes de fabricarlo para uso médico, estos científicos deberán someter el tejido a pruebas clínicas, realizadas por dermatólogos de la Facultad de Medicina, para ajustar algunos detalles técnicos.

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